El regulador italiano sospecha que la multinacional tecnológica utilizó una estrategia de comunicación "fragmentada", sin destacar adecuadamente que el servicio había sido integrado con las herramientas de inteligencia artificial 'Copilot' y 'Designer'.
Según detalla el expediente, dirigido contra Microsoft Ireland Operations Ltd. y Microsoft S.r.l. (la filial en Italia), la compañía impuso el nuevo plan más caro como la opción por defecto, a menos que el usuario ejerciera explícitamente su derecho de desistimiento.
Para la AGCM, esta conducta sería contraria a la normativa de protección al consumidor debido a que Microsoft "no habría proporcionado a los usuarios la información suficiente para valorar las modificaciones realizadas al servicio ofrecido" y, en consecuencia, tomar decisiones informadas y conscientes sobre si les convenía o no renovar el contrato.
Además, las autoridades califican la maniobra de "práctica agresiva" por limitar de forma indebida la libertad de elección de los consumidores.