Comenzó a afectar desde esta madrugada la prefectura sureña de Okinawa y se encontraba a las 14:45 hora local (5:45 GMT) a unos 150 kilómetros al noroeste de la ciudad de Naha, según el último boletín de la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).
El séptimo tifón de este año según la terminología nipona provocó inundaciones y daños en carreteras y otras infraestructuras en Okinawa, indicó la cadena de televisión pública nipona NKH, además de causar deslizamientos en varios distritos de la isla meridional de Kyushu, en alerta por fuertes lluvias.
Más de 200 vuelos han sido cancelados este viernes, principalmente con destino u origen en el aeropuerto de Naha, frente al centenar que fueron cancelados el jueves.
Por el momento, las autoridades no han informado de víctimas relacionadas con la tormenta tropical, que ha provocado órdenes de evacuación en algunas zonas y alertas meteorológicas.
Paralelamente, la tormenta tropical Higos se encuentra actualmente sobre el mar de Filipinas y la JMA prevé que tome fuerza en las próximas horas, hasta alcanzar vientos sostenidos de hasta 90 km/h, en su avance hacia la costa oriental de Japón, donde podría llegar a sumarse a Mekkhala este fin de semana y golpear Tokio.
Además de golpear Japón, las fuertes lluvias asociadas a Mekkhala paralizaron este viernes el sur de Taiwán, que amaneció con escuelas y oficinas cerradas y con un tramo de ferrocarril cortado por las inundaciones.
Más de 200 residentes fueron evacuados de forma preventiva en el condado de Hualien, en el este de Taiwán, ante el riesgo de desbordamiento de un lago barrera de reciente formación.
Los tifones son recurrentes en Japón, así como en Filipinas, el sureste de China y Taiwán durante la temporada estival y otoñal, cuando las aguas cálidas del océano Pacífico propician la formación de ciclones que, en ocasiones, provocan daños significativos e interrupciones en el transporte y las actividades económicas.