Durante la primera jornada de la IX edición del Congreso Mundial contra la Pena de Muerte que se celebra en París, los ministros de Justicia de Marruecos, Abdellatif Wahbe, y de Líbano, Adel Nassar, contaron los pasos que han dado y los que están previstos.
Wahbe indicó a EFE que la décima edición del congreso se celebrará dentro de tres años en Marraquech y que su país está trabajando en una reforma del Código Penal donde debería quedar materializada esa evolución hacia la abolición.
"Hay una gran discusión", señaló el ministro del reino alauí al ser preguntado sobre cómo y cuándo espera que eso se produzca, aunque no quiso comprometerse de forma precisa: "Veremos".
En cualquier caso, recordó que Marruecos ha suscrito un memorándum sobre la abolición de la pena de muerte. En diciembre de 2024, su país había votado por primera vez en favor de una resolución de la ONU en la que se pedía una moratoria en su aplicación.
Por su parte, el ministro libanés de Justicia indicó que su Gobierno había dado su visto bueno hace unas semanas a un proyecto de ley para abolir la pena de muerte, que ya ha pasado el filtro de las comisiones parlamentarias y pasará a ser debatido en la plenaria en la próxima sesión.
Nassar dijo que "esta determinación para abolir la pena de muerte puede parecer sorprendente en un país atrapado por la violencia desde hace más de 50 años, donde corre sin parar la sangre de inocentes", pero añadió que tal vez por eso mismo la determinación para dar ese paso "cobra sentido pleno".
El ministro libanés insistió en que "la abolición de la pena de muerte no debe atenuar, sino al contrario acentuar la denuncia de los crímenes. También debe acompañarse de una compasión sin falla hacia las víctimas".
El Líbano aplica en la práctica una moratoria de la pena de muerte desde hace más de 20 años.
Durante esta primera jornada del congreso, el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, recordó que desde 1997 no se ha llevado a cabo ninguna ejecución en ninguno de los países miembros de esta organización, que se opone a la pena de muerte "en todas partes, bajo cualquier circunstancia" y que "seguirá haciéndolo hasta su abolición universal".
A ese respecto, el Consejo de Europa es particularmente activo para intentar conseguirlo en Bielorrusia, el único país europeo donde todavía está en vigor la pena capital, aunque no es uno de sus Estados miembros.
Según los organizadores del congreso, hay 114 países de todo el mundo que han abolido definitivamente la pena capital, pero al mismo tiempo se observa que hay otros en los que se percibe un repunte de las ejecuciones como herramienta de represión política, control social o respuesta a las crisis de seguridad.