"Es posible. Creo que debe haber una voz europea en el debate presidencial francés", afirmó en una entrevista con el diario económico francés Les Echos, con motivo de su participación en los Encuentros Económicos de Aix-en-Provence, que se celebran en esa ciudad del sur de Francia desde este jueves y hasta mañana.
"Si en este debate se perfila una visión simplista de la integración de Francia en Europa, creo que habría que explicar por qué ese camino resultaría doloroso para nuestro país y para nuestros conciudadanos", defendió Lagarde, en una alusión velada al empuje de la extrema derecha y su visión antieuropeísta.
La abogada y política francesa, que fue ministra de Economía y de Agricultura y Pesca durante la presidencia de Nicolas Sarkozy, matizó, sin embargo, que su prioridad es su misión al frente del BCE, es decir, "mantener la estabilidad de los precios".
"Dado que ahora volvemos a atravesar un periodo de turbulencias, considero que la capitana del barco del BCE debe permanecer a bordo", sostuvo.
En cualquier caso, avanzó que es "muy posible" que como presidenta del BCE tenga conversaciones con franqueza con ciertos candidatos -sin precisar cuales- a los que recalcará que, "en lo que respecta al futuro económico de nuestro continente, Francia debe desempeñar un papel decisivo".
"Sin este entorno y este arraigo europeos, las perspectivas económicas son, como mínimo, inciertas", reflexionó.
Opinó que Francia va a "tener que tomar decisiones valientes sobre temas difíciles" y que los candidatos a los comicios presidenciales de 2027, que se celebrarán el 18 de abril y 2 de mayo, "tienen el deber de abordar estos temas y proponer soluciones".
Y consideró que el mayor problema actualmente para su país no es tanto la elevada deuda como la incapacidad de llevar a cabo reformas estructurales que permitan mantener las cuentas en orden a medio y largo plazo.
Además de estos apuntes sobre la coyuntura francesa, Lagarde defendió la subida de los tipos del pasado 11 de junio, pese a la tregua firmada solo unos días después entre Irán y Estados Unidos.
Con unas previsiones de inflación del 3% para 2026; 2,3% para 2027 y que solo alcanzarían el objetivo del 2% en 2028, Lagarde consideró algo "evidente" la decisión de endurecer la política monetaria, incluso frente a un escenario más favorable como la reapertura del estrecho de Ormuz.