Según esta fuente, hubo varias sentadas y bloqueos en carreteras y autopistas, con miles de participantes, para tratar de impedir la llegada de los 600 delegados de AfD al lugar de la celebración del congreso. Ocho activistas se pegaron por su parte a las vías del tranvía.
A diferencia del congreso celebrado en 2024 en Essen, en el oeste de Alemania, donde las protestas provocaron el retraso del inicio de la reunión de delegados de AfD, en esta ocasión los miembros del partido ultraderechista "pudieron llegar a la feria sin grandes obstáculos", señaló la Policía.
La estrategia de numerosos de los delegados fue llegar varias horas antes del comienzo oficial del congreso a las 10.00 hora local (08.00 GMT) al recinto ferial de Erfurt, dado que las protestas estaban anunciadas para primerísima hora de la mañana, incluso para las 05.30 hora local (03.30 GMT).
La Policía de Turingia se había preparado para la participación de entre 35.000 y 50.000 manifestantes en las protestas y había advertido internamente de la eventual presencia de hasta 2.500 extremistas de izquierda dispuestos a recurrir a la violencia.
De momento, pese a algunas intervenciones con porras y gas pimienta, la Policía no ha informado de detenciones de manifestantes -convocados por la alianza "Widersetzen" (Desobedecer) , los sindicatos y los partidos La Izquierda, Los Verdes y otros grupos- o de disturbios.
El colíder de AfD, Tino Chrupalla, que opta a la reelección junto a Alice Weidel, abrió el congreso mofándose de los manifestantes "antifa" (antifascistas) al afirmar que "así son las cosas cuando uno está acostumbrado a dormir hasta tarde mientras los ciudadanos trabajadores se levantan cada día para ir a trabajar".
"Esperamos, y yo personalmente también lo espero, que la jornada continúe siendo pacífica, para que podamos enviar desde aquí una señal para Alemania y demostrar que hoy comienza el tiempo de Alemania con la Alternativa para Alemania", sostuvo.
Chrupalla denunció de nuevo el cordón sanitario que el resto de partidos alemanes aplica a AfD, al sostener que, al convertirse hace dos años en la primera fuerza con el 32,8 % de los votos en Turingia, donde dirige el partido Björn Höcke, del ala más radical de la fuerza, "deberíamos estar gobernando".
Recordó que en otoño habrá elecciones en el este de Alemania: en Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Antepomerania y en la capital, Berlín.
En las dos primeras regiones AfD lidera las encuestas de intención de voto con el 41 % y el 35 %, respectivamente, mientras que en Berlín lograría el 18 %, por detrás de La Izquierda y Los Verdes, según Infratest dimap.
Weidel también denunció el veto de los demás partidos a la que fue segunda fuerza en las elecciones generales de 2025 y que actualmente lidera todas encuestas de intención de voto a nivel nacional.
La política ultraderechista arremetió sobre todo contra la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), a la que acusó de hacer "política contra los alemanes".
Weidel sostuvo que el partido logra arañar "cada vez más" votantes a los conservadores, por lo que proclamó de nuevo a AfD "el nuevo partido popular" de Alemania.
"Nuestra lucha política ha dado frutos hasta ahora, y esa perseverancia nos caracteriza a todos. Necesitamos resistencia y paciencia, tanto como dirigentes del partido, delegados o militantes. Seguiremos firmes: firmes en nuestros valores, firmes por nuestro país, firmes por Alemania", sostuvo.
La colíder de AfD anunció en este sentido que el programa fundamental del partido de 2016 será "completamente revisado" el año que viene para adaptarse a la "vertiginosa evolución" de los últimos diez años. EFE