Sánchez viajará el martes a Ankara para asistir a la cita anual de los líderes de la Alianza, que en esta ocasión tiene como anfitrión al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
La reunión de la Alianza se extenderá hasta el miércoles y entre los asuntos que abordarán está analizar cómo lograr el objetivo pactado en la cumbre del año pasado en La Haya de que cada uno de sus miembros eleve su gasto militar a un 5 % de su PIB en 2035.
Sólo España se desmarcó de ese acuerdo, asegurando Sánchez que con un 2,1 % sería suficiente para hacer frente a lo que le pide la OTAN, y desde entonces han sido continuas las críticas y amenazas de Trump por no secundar el compromiso común.
Un enfrentamiento que se vio agravado por la disconformidad del Gobierno español con la operación de Estados Unidos e Israel en Irán al considerar que es contraria al derecho internacional y, en consonancia, prohibir que el país norteamericano utilizase para ello las bases militares que tiene en España.
Por ello, se han sucedido declaraciones de Trump como las que hizo a finales de junio junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificando a España de "desastre" como socio de la Alianza.
"España es terrible (...) No quieren pagar nada; creen que todo les va a salir gratis", lamentó entre críticas también a otros socios de la OTAN como Italia, Francia, Alemania o el Reino Unido por no haber prestado apoyo a su operación contra Irán.
Además, esta semana el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew G. Whitaker, dijo que Trump está "decepcionado" con España, tanto por haber denegado el uso de las bases como por no secundar el compromiso de gasto en defensa del resto de aliados.
El Gobierno español ha ido restando importancia a esas críticas, incluso a la posibilidad que se llegó a plantear en un correo electrónico del Pentágono de suspender a España de la OTAN.
Una hipótesis ante la que ha expresado su total tranquilidad por la seguridad de que el Tratado de la Alianza no lo permite y porque considera que el compromiso con la defensa común está fuera de toda duda.
"No hay debate", llegó a decir al respecto Sánchez, quien se ha mantenido firme insistiendo en que no aumentará hasta el 5 % del PIB el gasto militar porque no lo cree necesario y porque eso afectaría al presupuesto destinado a gasto social.
Pero sí se están impulsando decisiones para cumplir con el 2,1 % y, en ese sentido, el Gobierno pondrá en marcha este año al menos 15 nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM) en defensa antiaérea o misiles que suponen una inversión de algo más de 1.400 millones de euros.
Es lo que ratificará Sánchez ante el resto de líderes en una cumbre que fuentes del Gobierno consultadas por EFE confían que no sea protagonizada por los reproches de Trump a España o a otros aliados, sino que sirva para analizar en común las necesidades de la Alianza ante los nuevos desafíos y obrar en consecuencia.
En cualquier caso, afirman que el presidente del Gobierno acudirá a Ankara con los deberes hechos después de que Rutte haya constatado que España cumplió en 2025 el compromiso de llegar a un gasto en defensa del 2 % de su PIB.
No obstante, Rutte viene insistiendo en que deberá aumentarlo y planteando la necesidad de que alcance al menos un 3,5 %, pero, ante ello, el Gobierno reitera que mantendrá su hoja de ruta sin variaciones con el convencimiento de que le seguirá permitiendo cumplir con todas las exigencias de la Alianza.
Un cumplimiento que tiene un pilar esencial en el Plan Tecnológico y Estratégico de Defensa y Seguridad aprobado el año pasado y que incluye una inversión adicional en gasto militar de 10.471 millones de euros.
Todo ello, junto a la participación de efectivos españoles en las misiones de la OTAN, considera el Ejecutivo que evidencia que España es un socio fiable y que cumple, algo que afirma que corrobora el hecho de que los datos oficiales de la Alianza sitúen al país como el séptimo contribuyente del total de los 32 que forman parte de ella.