Las víctimas y las 48.000 evacuaciones registradas, según el balance oficial, se producen después que la región se viera afectada desde el pasado 3 de julio por el tifón Maysak, que ha dejado lluvias en la provincia de hasta 553,8 milímetros, crecidas de ríos, inundaciones urbanas y cortes de electricidad.
El embalse Liulan sufrió dos brechas principales, con una longitud total de unos 50 metros, por las que comenzó a salir un gran volumen de agua hacia las zonas situadas aguas abajo, según personal de la instalación citado por el medio Yicai, que apuntó que esta permanecía sin electricidad y con cobertura intermitente, lo que dificultaba el contacto con el exterior.
A las 20:00 horas del lunes, el nivel del agua en 59 ríos de Guangxi superaba los umbrales de alerta, aunque las autoridades informaron de que comenzaba a retroceder en las zonas afectadas.
Aun así, activaron sistemas de alerta temprana y medidas de evacuación en las aldeas que podrían verse afectadas por nuevas inundaciones.
Ante los múltiples desastres geológicos provocados por las lluvias en la provincia y las previsiones meteorológicas que apuntan a que entre el lunes y el viernes continuarán las precipitaciones, el Ministerio chino de Gestión de Emergencias informó del envío de 150.000 artículos de ayuda para apoyar las labores de socorro.
La cartera elevó al nivel III la respuesta de emergencia por desastres geológicos en la provincia, mientras que el Ministerio de Recursos Hídricos aumentó su respuesta por inundaciones al nivel II.
China cuenta con un sistema de respuesta de emergencia de cuatro niveles, en el que el nivel I representa el grado máximo de alerta.
Maysak, el décimo tifón de la temporada y el primero que tocó tierra este año en China, ya había obligado a suspender vuelos, trenes y ferris en la provincia insular de Hainan y a activar respuestas marítimas en Cantón durante los últimos días.
China afronta desde mediados de mayo una sucesión de lluvias intensas en el centro y el sur del país, con víctimas, evacuaciones y alertas por desastres geológicos, a las que se suma ahora la fase activa de tifones en sus mares próximos.