Figuras de la oposición aprovecharon el repudio generalizado de las expresiones de Celeste Amarilla contra Mbappé para exigir al cartismo y a sus aliados que dejen de bloquear el debate legislativo y traten, de una vez por todas, la ley contra toda forma de discriminación, un proyecto que permanece congelado desde hace más de dos décadas.
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La senadora Esperanza Martínez y la exparlamentaria Desirée Masi coincidieron en que la discriminación no puede seguir camuflándose bajo la bandera de la “libertad de expresión” ni tampoco puede ser utilizada por el oficialismo como una herramienta de revancha política oportunista.
Esperanza Martínez: “Ahora se rasgan las vestiduras”
A través de sus canales oficiales, la senadora Esperanza Martínez lanzó una dura crítica hacia aquellos sectores políticos que hoy condenan públicamente a Celeste Amarilla, pero que históricamente impidieron el avance de leyes protectoras de derechos humanos en el país.

“Hace más de 20 años tenemos cajoneada una ley contra toda forma de discriminación. Ahora se rasgan las vestiduras quienes trancan cualquier debate relacionado con derechos. Debatamos la ley, debatamos la violencia que hay en esta sociedad y la responsabilidad de los medios y de la política”, reclamó la legisladora.
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Martínez enfatizó que el odio racial, de clase y de género comparten la misma raíz intolerante.
Al respecto, ejemplificó situaciones cotidianas que ocurren en la sociedad y que quedan impunes, como el reproche al afrodescendiente por “creerse europeo”, el maltrato al migrante paraguayo en el exterior al que se tilda de “bruto e ilegal”, la discriminación hacia el indígena bajo el prejuicio de que “no quiere trabajar”.
Asimismo ejemplificó casos como el desprecio a la trabajadora doméstica que “se cree patrona” o al pobre que accede a un televisor o aire acondicionado. Mencionó, además, la violencia hacia las mujeres y las personas homosexuales, tratadas de enfermas.
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“Hay que parar un poco la pelota. No todo vale para ganar visibilidad. El odio no es libertad de expresión y la política no puede ser un concurso de fama”, sentenció Martínez.
Desirée Masi recordó los antecedentes del Gobierno
Por su parte, la exsenadora Desirée Masi se sumó al reclamo y lanzó dardos directos contra el Poder Ejecutivo por la supuesta doble moral demostrada tras la emisión del comunicado de la Cancillería. Masi recordó los duros agravios verbales que referentes del movimiento oficialista lanzaron en el pasado contra el exembajador de Estados Unidos, Marc Ostfield.

“No vengan a pretender dar clases los exponentes del gobierno —con sus comunicados— cuando se pasaron con el exembajador de Estados Unidos con frases homofóbicas y denigrantes”, expresó Masi.
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La exlegisladora remarcó que justificar el racismo o la xenofobia como una simple “calentura del momento” es avalar la violencia. “La discriminación en todas sus formas y de donde sea, se combate siempre, y la dignidad del ser humano se defiende. La discriminación no es un derecho. ¡Basta de disparates!”, concluyó de manera tajante.
Cómo se originó este conflicto internacional
Esta fuerte tensión política interna e internacional se desató luego de que la senadora Celeste Amarilla publicara mensajes denigrantes contra el capitán de la selección de Francia, Kylian Mbappé, y lo llamó de “camerunés colonizado” e hizo alusiones despectivas a simios. El enojo se había iniciado porque el jugador ignoró el saludo del arquero paraguayo Orlando Gill tras el partido del Mundial 2026.

El caso escaló cuando el propio Mbappé le respondió directamente a la senadora liberal en la red social X, calificándola de “mujer despreciable, indigna del cargo que ocupa”.
La gravedad del hecho obligó al Ministerio de Relaciones Exteriores a emitir un comunicado oficial desmarcando al Estado paraguayo de las expresiones de la parlamentaria.

