"Ningún empleado público será despedido", dice tajante a EFE Ismail Al Thawabta, director de la Oficina de Medios del Gobierno de Hamás en Gaza, que este lunes por la mañana se encargó de anunciar la disolución del comité de emergencia que administraba el enclave desde el 7 de octubre de 2023 y, con él, de su Ejecutivo en la Franja.
"Los médicos seguirán en sus hospitales, las enfermeras del Ministerio de Salud continuarán su labor en el sector civil en todas las instituciones y ministerios, los docentes en el sector educativo, los empleados municipales...", afirma Al Thawabta, para puntualizar: "Estamos seguros de que el Comité Nacional comprenderá esta situación y todos los empleados conservarán sus puestos, salvo que se produzcan algunos cambios puntuales".
A dos años y nueve meses del inicio de la ofensiva de Israel contra Gaza como represalia por los ataques del 7 de octubre, el cambio de administración deja los ministerios del enclave operando sin ningún liderazgo gubernamental hasta que entre a Gaza el comité de tecnócratas que lleva meses esperando el permiso israelí en Egipto.
La inseguridad de algunos empleados ante posibles ajustes administrativos, recortes económicos, o el aislamiento por haber formado parte de una administración a cargo de Hamás se diluye en los mensajes de audio de Zaher al Waheidi, que dirige el departamento de Sanidad a cargo del recuento de fallecidos por la ofensiva de Israel: "Gaza ha tenido muchos cambios de autoridad en los últimos 30 años".
Con tono pausado, explica: "Cuando la Autoridad Nacional Palestina (ANP) accedió al poder en Gaza en 1994, mantuvo a todos los empleados y el sector de Gobierno que Israel había tenido en la Administración Civil de Gaza", en alusión a la ocupación israelí de la Franja previa a los Acuerdos de Oslo (1993).
El proceso se repitió en 2006, cuando Hamás entró al Gobierno tras ganar unas elecciones generales (y expulsar de Gaza en 2007 a la formación rival Fatah, estableciendo su administración de facto), recuerda Al Waheidi, que vivió la transición. Lleva más de 20 años en el ministerio, y durante los seis anteriores trabajó en una empresa de la ANP vinculada a él.
"Esperamos cambios", asevera a EFE en un intercambio de mensajes el portavoz del servicio de emergencias de Defensa Civil en Gaza, Mahmud Basal, que ve en el anuncio un paso adelante para que el acuerdo de tregua evolucione.
"Esperamos que se esfuercen para aportar los recursos necesarios para que Defensa Civil afronte la situación. Necesitamos de todo, desde material especializado a maquinaria pesada", continúa.
Basal ha sido la cara visible de los equipos de rescatistas en Gaza, encargados durante los últimos casi tres años de sacar de los lugares atacados a la población, y a día de hoy continúa rescatando heridos o fallecidos que llevan meses bajo los escombros.
El posible cambio de administración no le preocupa: "No creo que se excluya (del servicio público) a quienes sirvieron a la nación durante la guerra".
Para el arqueólogo Hamuda Al Dahdar, empleado del Ministerio de Patrimonio gazatí, quién administre Gaza es irrelevante: "Lo que realmente me importa es poder trabajar en mi campo, el patrimonio cultural", escribe a esta agencia en WhatsApp.
Al Dahdar dirigía el Departamento de Sitios Arqueológicos y Excavaciones del ministerio y estaba a cargo de la Ciudad Vieja de la ciudad de Gaza, hoy en buena parte devastada por los bombardeos de Israel.
"Durante la guerra, y con todos los riesgos que implicaba, mi cargo oficial estaba vinculado al Gobierno de Gaza, y eso suponía un gran peligro para mí", lamenta.
Cuando el Ejecutivo gazatí retomó sus labores de protección del patrimonio meses después del inicio de la ofensiva israelí, todas las iniciativas privadas con las que trabajaba prescindieron de él, al figurar como un empleado público del Gobierno de Hamás.
"Ahora dedico mi tiempo a mi familia y sigo visitando con frecuencia la Ciudad Vieja", añade, "lo mejor está por venir".