Cruïlla combate una inauguración tórrida con Sen Senra, Yami Safdie, Reneé Rapp y Halsey

Barcelona (España), 8 jul (EFE).- Nadie recordaba un día tan caluroso en Barcelona porque, desde que existen registros en la ciudad, el termómetro nunca había marcado una temperatura tan alta. ¿Qué mejor forma de hacerle frente que la música?, se habrán preguntado los 10.000 valientes que hoy han acompañado a Sen Senra, Yami Safdie, Reneé Rapp y Halsey en la inauguración del Cruïlla.

Todavía con la pista algo deslucida por el bochorno, el gallego Sen Senra ha tenido a bien dar el pistoletazo de salida a la 16.ª edición del ciclo con 'Como el fuego', a priori sin intención cómica, en un inicio sensual con espíritu de jam, una sensación impregnada en el ambiente gracias a la formación que lo escudaba.

El saxo, las dos guitarras, el bajo, el teclado y la batería que han acompañado a Christian Senra en la tarde barcelonesa han dotado su show, normalmente electrónico dada la biblioteca musical del artista, de un aire soul, como si el escenario estuviera en cualquier sótano de Nueva York en lugar del Parc del Fòrum.

Así, 'Wu wu', con Feid enlatado en los altavoces; 'Me debes esto', 'Euforia' o 'Meu amore' han sonado en la voz limpísima del gallego con un vestido distinto e inevitablemente más instrumental que en la mayoría de sus citas.

Ataviado entero de blanco, con gafas de sol, un gorrito de pescador y sentado sobre un taburete de madera del que no se ha levantado hasta el final del concierto, el músico ha inundado de erotismo la explanada que se abría frente a él con 'Perfecto', 'Tumbado en el jardín viendo atardecer' y 'Por ti', en un "recorrido por las canciones que me acompañaron hasta llegar aquí".

Sostenido constantemente en un vaivén de jazz y funk, etiquetas evidentes para 'Qué felicidad' o 'Globo', elevada a algo casi místico gracias a la intervención de la banda, Sen Senra no ha descuidado sus inicios raperos, cristalizados en 'La cura' o 'No quiero ser un cantante', antes de despedirse, guitarra en mano, con la celebradísima 'Ya no te hago falta'.

Con una puesta en escena mucho más austera, la argentina Yami Safdie ha ofrendado a un público más bien escaso un buen puñado de los dioramas que la han situado como una de las voces más interesantes de la nueva escena latina.

Únicamente acompañada por un guitarrista, metida en vestido rosa y descansando en un pie de micro recubierto de flores, Safdie ha puesto a bailar el Parc del Fòrum con sonidos folclóricos como la zamba 'Carencias de cordura' o los boleros 'Amor prestado' y 'El bolero', todo invitaciones al movimiento.

No han faltado 'Tu versión de la historia' y 'De nada', cumbias que llevan las manos al aire y los culos al suelo dependiendo de cuán villero se ponga el asunto; 'Querida yo', carta a la Yami adolescente desde un presente de éxito; y 'En otra vida', cierre grabado en modo selfie que servirá a la platense como lucido souvenir barcelonés.

En paralelo, la estadounidense Reneé Rapp, nuevo ídolo adolescente del pop global, ha hecho valer sus años de actriz con una presencia dramática y retando al público a que lanzara todos los dardos que contiene su discografía, llámese 'Leave me alone', 'Poison Poison' o 'Sometimes'.

Con una carrera musical que despegó en 2023, pero con una fama que venía de lejos –en 2019 se convirtió en Regina George en el musical de Broadway 'Mean Girls'–, la artista no ha dejado ninguna bala de sus tres álbumes en la recámara, por lo que el Cruïlla se ha llevado 'In the kitchen', 'I think I like you better when you're gone' y 'Tummy Hurts'.

Finalmente, en un registro también pop más contundente, Halsey ha abierto su actuación, primera tras el atardecer y última de la noche, con 'Nightmare' y 'I am not a woman I'm God', piezas del 'If I can't have love, I want power' de 2021.

La estadounidense, de celebración de los diez años de su debut 'Badlands', ha barnizado el Fòrum de una pátina gótica —la de las novelas de Drácula, no la del centro de Barcelona—, con 'Castle', 'Colors', 'Hurricane' y 'Gasoline', en un cierre oscuro para una calurosa noche de verano.

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