El portavoz del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, Pascal Confavreux, justificó esa interlocución con los talibanes en el poder en Kabul con el argumento de que "nuestra prioridad es la seguridad de los franceses".
"Como otros países europeos, hemos iniciado contactos para facilitar la expulsión a Afganistán de nacionales (de ese país) en situación irregular y que representan una amenaza al orden público", explicó Confavreux.
Sobre el restablecimiento de intercambios diplomáticos, puntualizó que "no se ha tomado ninguna decisión", que las discusiones continúan, pero que "en todo caso no hay ninguna lógica de normalización".
Añadió en que la posición francesa es "clara y constante" en lo que se refiere "al respeto de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres".
El portavoz francés, que indicó que los contactos que se mantienen son "técnicos", dijo no tener ninguna cifra sobre los afganos susceptibles de ser deportados.
El Gobierno alemán ya había confirmado en septiembre que mantenía una interlocución con el régimen talibán para expulsar afganos a su país y a finales de junio indicó que iba a recibir a una delegación.
La Comisión Europea recibió, por su parte, el 23 de junio a una delegación llegada de Kabul para facilitar que los países de la UE puedan proceder a deportaciones de afganos condenados por delitos criminales.