A las 05:00 hora local de este lunes (21:00 GMT del domingo), su centro se localizaba en la ciudad de Chuzhou, en la provincia oriental de Anhui, con previsiones de desplazarse hacia el norte-noreste a una velocidad de entre 10 y 15 kilómetros por hora, perdiendo intensidad de forma gradual.
A primera hora del domingo, Bavi ya se había debilitado a tormenta tropical fuerte y proseguía su avance hacia el noroeste, aunque las autoridades meteorológicas advirtieron de que la entrada en tierra no suponía el fin del riesgo, dada su capacidad de seguir transportando humedad hacia amplias zonas del este, centro, norte y noreste del país.
Este lunes, las precipitaciones afectarán especialmente a la zona fronteriza entre las provincias nororientales de Liaoning y Jilin, donde se prolongarán en el tiempo y dejarán un acumulado elevado, por lo que el organismo pidió a la población estar atenta a posibles desastres secundarios, como crecidas repentinas o desastres geológicos.
Algunas urbes de la provincia de Liaoning, como Shenyang, han elevado a roja su alerta por inundaciones, el máximo en el sistema chino de cuatro niveles, y han cancelado las clases en las escuelas, los eventos públicos al aire libre y las obras de construcción, además de cerrar sus zonas turísticas.
El tifón ya había provocado hasta primera hora de este lunes en esa misma provincia la evacuación de 171.412 personas tras una ronda de lluvias que ha dejado acumulados de hasta 186,6 milímetros.
El día de mañana las precipitaciones se concentrarán en el este del noreste de China, y a partir del miércoles se prevé que remitan casi por completo.
Bavi tocó tierra por primera vez hacia las 23:20 hora local del sábado (15:20 GMT) en la costa de la provincia oriental de Zhejiang y volvió a hacerlo alrededor de la medianoche en otro punto de esa misma región, con vientos máximos de nivel 13 cerca de su centro, según medios estatales.
El tifón dejó a su paso por Taiwán 135 heridos y más de 3.000 incidencias, con daños en servicios básicos, mientras que en China obligó a evacuar a 1,71 millones de personas en Zhejiang y alteró la normalidad operativa de aeropuertos del este del país, con numerosas cancelaciones de vuelos.