Su entrada en Downing Street culmina un periodo de fuerte inestabilidad política iniciado en 2010, cuando la llegada al poder de una coalición entre conservadores y liberaldemócratas rompió con décadas de alternancia entre los dos grandes partidos, el Conservador y el Laborista.
La situación se agravó tras el referéndum del Brexit de 2016, que aceleró la fragmentación del voto y el auge de nuevas fuerzas populistas.
Estos son los primeros ministros que gobernaron en los últimos diez años:
Cameron dimitió tras la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio de 2016, que convocó para aplacar al sector euroescéptico del Partido Conservador.
Tras un mandato marcado por la austeridad posterior a la crisis financiera de 2008, su decisión de someter la permanencia en la Unión Europea a consulta abrió una de las mayores crisis políticas de las últimas décadas en el país.
Sucedió a Cameron tras imponerse en las primarias internas del Partido Conservador como candidata de consenso para ejecutar el Brexit, pero perdió la mayoría absoluta al convocar elecciones anticipadas en 2017.
Su Gobierno quedó bloqueado por las dificultades para aprobar en el Parlamento el acuerdo de salida negociado con Bruselas y, tras varias derrotas parlamentarias, acabó dimitiendo al no lograr sacar adelante su estrategia de ruptura con la UE.
Llegó a Downing Street con la promesa de culminar el Brexit con una separación más radical que la propuesta por May y logró una amplia mayoría conservadora en las elecciones generales de 2019, que permitió completar la salida de la UE en 2020.
Su mandato estuvo marcado también por su controvertida gestión de la pandemia de covid-19 y terminó debilitado por los escándalos, especialmente el Partygate -las fiestas celebradas en oficinas gubernamentales durante el confinamiento-, que desencadenó una crisis interna y acabó forzando su dimisión.
Protagonizó el mandato más breve en la historia británica, tras convertirse en líder conservadora en unos comicios internos y en primera ministra el 6 de septiembre de 2022.
Su plan económico, basado en grandes recortes fiscales sin respaldo de ingresos, provocó una fuerte reacción de los mercados y la pérdida de confianza de los diputados conservadores, precipitándose su dimisión solo 49 días después de asumir el cargo.
Tras otras elecciones en el Partido Conservador, Sunak sustituyó a Truss con el objetivo de estabilizar la economía y recuperar la credibilidad de los 'tories' ante el sector financiero.
Aunque logró reducir parte de la inflación y completar acuerdos derivados del Brexit, no consiguió revertir el desgaste conservador, que culminó con una histórica derrota del partido en los comicios generales del 4 de julio de 2024.
Llegó a Downing Street con una rotunda mayoría absoluta, poniendo fin a catorce años de gobiernos conservadores.
Sin embargo, varias decisiones impopulares y sus dificultades para conectar con el electorado, reflejadas en una fuerte caída en las encuestas, fueron debilitando su liderazgo hasta perder la confianza de su grupo parlamentario, especialmente tras los malos resultados en las elecciones locales y regionales del pasado mayo.
Elegido líder laborista en unos comicios internos sin rival, Burnham asume este lunes el cargo de primer ministro con el reto de dar un nuevo rumbo al laborismo y aprovechar su mayoría absoluta para impulsar una agenda económica orientada a reducir las desigualdades.
Ha prometido descentralizar competencias para fomentar el crecimiento regional, aumentar el papel del Estado en sectores estratégicos y aplicar medidas para aliviar el coste de la vida, como la reducción de la factura energética, aunque su margen de actuación estará limitado por el compromiso de respetar las reglas de disciplina fiscal.