"Teniendo en cuenta la evolución favorable de la situación sobre el terreno, el Ministerio de Transportes, la Prefectura y los gestores de la infraestructura han decidido proceder a la reapertura total de la A63, que estaba parcialmente cerrada al sur de Burdeos debido a los incendios en Gironda", anunció en su cuenta de X el ministro de Transporte francés, Philippe Tabarot.
La reapertura en los dos sentidos de la circulación está programada a partir de las 14.00 horas (12.00 GMT), como una "etapa importante" para el retorno a la normalidad de los transportes en la región, donde las conexiones ferroviarias siguen impactadas por el incendio originado la semana pasada en la zona de la turística bahía de Arcachón.
Es, para Tabarot, una "excelente noticia", en especial si se tiene en cuenta que se espera un flujo abundante de viajeros este fin de semana, que coincide con el comienzo de las vacaciones para los que las hacen en agosto, que además se cruzan con los que las terminan en julio.
La carretera había estado cerrada durante varios días en un tramo de 170 kilómetros desde el sur de Burdeos hasta Bayona.
En cuanto a los trenes, la gestora pública de la red ferroviaria mantiene totalmente interrumpida la circulación al sur de Burdeos.
Eso significa que están suprimidos todos los trenes de alta velocidad desde Burdeos a Arcachon, Hendaya y Tarbes, así como todos los trenes con salida desde Hendaya y Tarbes.
Tampoco funciona la conexión regular de larga distancia entre Tarbes y París en los dos sentidos y el número de trenes que parten de la capital francesa a Burdeos se ha reducido.
El megaincendio de la Gironda, que motivó en total la evacuación de unas 220.000 personas la semana pasada, ha recorrido en total 42.000 hectáreas y, pese a su impredecibilidad, se encuentra estabilizado desde el domingo pasado, aunque aún está lejos de estar controlado.
Las perspectivas más favorables este jueves motivaron que las autoridades permitieran el regreso a sus casas de unos 84.000 evacuados de nueve municipios, que se suman a los 57.000 habitantes que ya habían recibido permiso para volver desde el martes.