En la publicación The Steady State, a la que contribuyen exfuncionarios de seguridad nacional de Estados Unidos, el exembajador estadounidense en Paraguay Mark Ostfield publicó hoy una columna de opinión en la que señala la reciente represión policial de una manifestación en las inmediaciones de la residencia en Asunción del expresidente Horacio Cartes como una advertencia sobre “lo que pasa cuando el poder se vuelve más importante que las instituciones”.
El artículo de Ostfield, titulado ‘La democracia no muere cuando los caudillos toman el poder. Muere cuando lo aceptamos’, hace referencia a lo ocurrido el pasado 7 de septiembre, cuando un grupo de personas encabezadas por el concejal municipal asunceno Pablo Callizo realizó una protesta pacífica frente a la residencia de Cartes, actual presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR).
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La manifestación, realizada en apoyo a las movilizaciones de médicos del sistema público de salud que tenían lugar en torno a esa fecha en varios puntos del país, tuvo como respuesta el despliegue de un importante contingente policial que reprimió con agresividad a los manifestantes y detuvo a varios de ellos, incluyendo al concejal.
La percepción de que el verdadero poder sigue en manos de Cartes
“Los eventos recientes en Paraguay deberían preocupar a cualquiera a quien le importe la democracia. Y los estadounidenses deberían prestar especial atención”, escribe el exembajador Ostfield.
El exembajador señala que, según los reportes sobre lo ocurrido, “ciudadanos que llevaban a cabo una protesta pacífica fueron tratados como amenazas y no como participantes de la vida democrática” de Paraguay.
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Y resalta que la protesta tuvo lugar no frente al palacio presidencial o algún edificio del Gobierno, sino frente a la casa de un ciudadano particular como Cartes, dejando en evidencia que “muchos ciudadanos paraguayos creen que el verdadero poder político no reside en las instituciones establecidas en la Constitución, sino que sigue concentrado en las manos de Cartes”.
“El hecho de que muchos ciudadanos tienen esa opinión es significativo”, añade Ostfield, quien argumenta que la diferencia entre autoridad constitucional y la percepción de dónde yace en la práctica el poder en Paraguay es un reflejo de presiones que enfrenta la democracia a nivel internacional.
“Así es como el autoritarismo se asienta”
“Los ciudadanos están perdiendo la confianza en que las instituciones públicas sean transparentes y capaces de actuar independientemente de intereses financieros, patrones políticos, maquinarias partidarias o personalidades poderosas”, reflexiona.
Esto, continúa Ostfield, expone un peligro de que concluyan que las instituciones no son más que fachadas y que las decisiones reales son tomadas por personas influyentes que están más allá del control público.
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“Así es como el autoritarismo se asienta”, advierte.
Ostfield argumenta que la disonancia entre poder institucional y aparente poder real que en su opinión refleja la protesta frente a la residencia de Cartes arroja la lección de que “la erosión democrática a menudo se observa primero en incidentes menores que mucha gente puede descartar como irrelevantes”, y opina que los estadounidenses deben estar alertas a similares ejemplos de deterioro institucional en su propio país.
“Los manifestantes en Paraguay preguntaban quién realmente tiene el poder en su país”, concluye el texto. “Los estadounidenses deberíamos preguntarnos lo mismo sobre el nuestro”.
Ostfield, ‘persona non grata’ para el cartismo

Durante su periodo como embajador de los Estados Unidos en Paraguay, Marc Ostfield fue frecuentemente criticado por la facción cartista del Partido Colorado, luego de que se hicieran públicas sanciones del Gobierno estadounidense por supuestos actos de corrupción contra el expresidente Cartes y varios otros actores políticos paraguayos vinculados al cartismo o ajenos a ese movimiento.
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Los cartistas y sus aliados en el Gobierno y el Congreso Nacional acusaron a Ostfield de interferir en el ámbito político paraguayo al anunciar en conferencias de prensa las sanciones contra Cartes y otros políticos paraguayos.
En agosto de 2024, el propio presidente Santiago Peña -quien llegó al poder apadrinado por Cartes- solicitó formalmente al Gobierno estadounidense que acelere la salida de Ostfield, meses antes de que concluyera la misión diplomática del enviado norteamericano.
