Aunque Marruecos acaba de confirmar que, tal como ha anunciado el Gobierno de España, ambos países han alcanzado un acuerdo para repatriar a la mayor brevedad a las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta, el flujo no se ha detenido.
Siguen llegando a pie, en moto o en coche, procedentes de todo Marruecos y vestidos con ropa deportiva y liviana para correr o lanzarse al mar si hace falta.
El efecto llamada se ha multiplicado y la policía marroquí está desbordada, según pudo constatar EFE en la zona fronteriza.
La nueva crisis comenzó con un goteo de jóvenes que intentaron llegar a Ceuta a nado desde principios de semana sin que las fuerzas de seguridad marroquíes lo impidieran.
Este jueves, hacia media mañana, miles de personas se lanzaron a la carrera hacia la frontera en una movilización que aún continúa.
Marruecos no ha ofrecido cifras oficiales sobre el número de detenidos, rescatados o ahogados en el mar durante esta crisis.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará este viernes a Ceuta, ciudad que pidió al Gobierno español que cierre la frontera con Marruecos de manera "urgente e inaplazable".
Grande-Marlaska ha estado al habla de forma permanente con su colega marroquí, Abdelouafi Laftit, según el Ministerio español.