"Cada día adicional de funcionamiento de la central de Cernavoda supone una ganancia", declaró a la prensa el ministro de Defensa rumano, Radu Miruța, al anunciar el éxito de la inusual operación de hoy, después de haber fracasado un primer intento el domingo.
Situada en el sureste de Rumanía, la planta de Cernavoda, la única nuclear del país balcánico, requiere el agua del Danubio para la refrigeración del ciclo térmico.
El dramático descenso del nivel del río debido a una prolongada sequía y a una mayor evaporación causada por las elevadas temperaturas obligó a las autoridades a desconectar el martes pasado uno de sus dos reactores.
Ante la perspectiva de que la situación no mejore en los próximos días, se temía que fuera necesario desconectar también la segunda unidad, con lo cual la central quedaría completamente inoperativa.
Normalmente, con una potencia instalada de 706 MW en cada uno de los dos reactores, la planta, de fabricación canadiense y en funcionamiento desde hace casi tres décadas, genera un 20 % de la electricidad que consume el país, de 19 millones de habitantes.
Debido a la caída en la producción energética, el Gobierno declaró el viernes el 'estado de alerta nacional' hasta el 31 de agosto y anunció planes para aumentar los volúmenes de electricidad importados, principalmente desde Ucrania.
Ahora se espera que al menos la segunda unidad pueda seguir en funcionamiento después de que la Armada rumana consiguiera desviar temporalmente agua desde un canal adyacente hacia la zona de captación de Cernavoda usando 180 kilogramos de explosivos para dinamitar una roca.
El Ejecutivo había aprobado el viernes una partida presupuestaria extraordinaria, de unos 1,3 millones de euros, para llevar a cabo esas obras hidráulicas.
El caudal del Danubio se ha desplomado hasta situarse, a la entrada en Rumanía, entre los 1.550 y 1.600 metros cúbicos por segundo, casi tres veces menos que la media habitual en esta época (entre 3.900 y 4.700 metros cúbicos/s).
Por otro lado, los responsables de unas 80 empresas nacionales han sido convocados este lunes por el Ministerio de Energía para estudiar cómo pueden contribuir a aliviar la crisis energética.
Según el portal informativo Antena 3, actualmente se estaría evaluando la posibilidad de que estos consorcios puedan concentrar sus actividades en las horas de menor demanda o incluso reducir su producción en las próximas semanas.
Además, varias ciudades han comenzado a aplicar medidas de ahorro energético, como apagar parte del alumbrado público.
Los meteorólogos pronostican una nueva ola de calor extremo hasta el próximo viernes, con temperaturas de hasta 41 grados en el noreste del país.