Activistas como Bai "no deben ser devueltos a países donde corren el riesgo de sufrir persecución, tortura u otros daños irreparables", señalaron en un comunicado los nuevos relatores de la ONU para defensores de los derechos humanos (la colombiana Andrea Bolaño) y sobre tortura (el español Pau Pérez).
Recordaron que Bai huyó de China a Tailandia en 2023 huyendo de persecución y represión relacionadas con su labor en defensa de los derechos humanos, y está reconocido como solicitante de asilo.
Según las informaciones disponibles permanece detenido en un centro de inmigración desde el 21 de enero de 2026, pese a haber cumplido ya una condena de dos meses por inmigración irregular en marzo de 2026.
Su reasentamiento en un tercer país seguro fue denegado en dos ocasiones y, posteriormente, las autoridades chinas solicitaron su extradición.