"El jefe del Estado Mayor ordenó continuar los esfuerzos para fortalecer el orden y el control operativo en la zona, así como para prevenir la continuación de los incidentes graves", indicaron las Fuerzas de Defensa de Israel en un comunicado, después de que días atrás varios de sus soldados fueran grabados rezando y tomándose 'selfis' con el grupo de fundamentalistas colonos mientras cercaban el hogar palestino.
El Ejército israelí informó que el jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, realizó hoy una evaluación con altos mandos y ordenó "reforzar el control operativo" con tropas adicionales que supuestamente permanecerán en estado de alerta "para su despliegue según sea necesario".
Las FDI también afirmaron que están trabajando junto con la policía y el Shin Bet -servicio de inteligencia interior israelí- para restablecer el orden en la zona y "llevar a los alborotadores ante la justicia".
Estas declaraciones contrastan con la realidad sobre el terreno en la aldea palestina, donde el grupo colono continúa asediando tanto esa vivienda como otra cercana, después de haber instalado en un principio una carpa con colchones como 'outpost' (puesto de avanzada) en el patio de este edificio en la aldea de Qusra.
Un contingente de agentes de Policía de Frontera israelíes retiraron este miércoles la carpa que levantaron colonos, pero radicales judíos siguen rodeando la casa.
"Quitaron la lona de la tienda, pero las sillas y los colchones permanecieron (...). Todavía están ahí, rodeando la casa. Han puesto colchones allí y se han quedado. Seguimos sitiados", dijo a EFE por mensajería Qusay abu Ridi, el otro vecino también perjudicado por el asedio de este grupo de colonos israelíes, y cuya casa se encuentra a 15 metros de la afectada principalmente.
"Montaron una tienda de campaña y nos rodearon. Cortaron todos nuestros suministros: electricidad, agua e incluso nos dejaron sin medicinas. Un grupo de personas vino a intentar darnos ayuda, pero el ejército los hizo retroceder, diciéndoles que era una zona militar cerrada", recapituló Abu Ridi sobre este nuevo ataque en territorio palestino ocupado.
Durante estos tres días, agentes israelíes también han lanzado gases lacrimógenos y granadas aturdidoras, prohibido la entrada al área a periodistas alegando que se trata de una "zona militar", al tiempo que decenas de colonos -muchos enmascarados- irrumpieron para impedir la expulsión.
Todas las colonias que el gobierno israelí apoya, financia y expande en Cisjordania ocupada son ilegales según el derecho internacional.
El de hoy ha sido el primer intento en que las fuerzas israelíes buscaron expulsar a los colonos de Qusra, tras días en los que los soldados no solo no intervinieron, sino que rezaron con los radicales judíos, se sentaron con ellos bajo la carpa y se tomaron fotografías, según vídeos y material de cámaras de vigilancia que captaron lo sucedido.
En otro comunicado previo, el Ejército ya había anunciado que se tomarán "medidas disciplinarias contra el personal de seguridad involucrado", pero no especificó cuáles serán las acciones punitivas.
Rara vez un soldado israelí es castigado por atacar, vejar o incluso matar a un palestino. El último ataque mortal perpetrado por las fuerzas de seguridad israelíes en Cisjordania ocupada que derivó en una acusación formal ocurrió en 2019, según datos del grupo israelí de derechos legales Yesh Din, lo que hace que organizaciones de derechos humanos hablen de "impunidad sistémica".