"Estamos al corriente de la visita de Putin a una de las islas en disputa al norte de Hokkaido, pero también conocemos la enérgica protesta formulada por Japón en respuesta a ella", indicó la portavoz comunitaria Anitta Hipper durante una rueda de prensa de la Comisión Europea.
Según dijo, la UE apoya "la paz y la seguridad en Asia" y anima a "que se sigan realizando esfuerzos encaminados a una reconciliación plena, pacífica y duradera en todas las cuestiones relacionadas, en plena conformidad con el derecho internacional".
Putin visitó este jueves, por primera vez desde su llegada al poder en el año 2000, las islas Kuriles (océano Pacífico), administradas por Moscú pero cuya soberanía es reclamada por Japón, lo que ha provocado un conflicto diplomático con Tokio.
El viaje del jefe del Kremlin tiene lugar en el marco de su asistencia a las maniobras de la Armada rusa en aguas del Pacífico, donde aprovechó para denunciar la creciente presencia de la OTAN en la región.
Japón, por su parte, convocó al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev, para protestar contra esa visita que ha reabierto una herida histórica.
Horas antes, la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, había tachado de "absolutamente inaceptable" el desplazamiento de Putin a la isla de Iturup (Etorofu para Japón) y había asegurado que esa decisión "agrava todavía más el sentimiento antirruso en el país y dificulta el restablecimiento" de los lazos bilaterales.
Aunque fueron descubiertas por navegantes rusos, las Kuriles pasaron a ser parte de Japón en 1875 en virtud del Tratado de San Petersburgo. En cambio, esos territorios se incorporaron a la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial en virtud del Tratado de San Francisco.
En 1956, ambos países suscribieron una declaración que restablecía sus relaciones diplomáticas y allanaba el camino para una futura devolución de las Kuriles, que se encuentran situadas entre la isla japonesa de Hokkaido y la península rusa de Kamchatka y son ricas en recursos pesqueros.
Con todo, la nueva Constitución rusa aprobada en un controvertido referéndum en 2020 impide al jefe del Estado ceder territorios a un país extranjero, lo que afecta tanto a las Kuriles como a las cinco regiones ucranianas anexionadas tras su invasión en 2014 y 2022.