"Estados Unidos mantiene una postura inquebrantable en su apoyo a Japón, su aliado más importante, y en el reconocimiento de su soberanía sobre las islas disputadas del norte", afirmó Glass en la red social X.
El embajador estadounidense destacó además la oposición conjunta de Washington y Tokio de "cualquier acción que perjudique la paz y la estabilidad de la región".
El jefe del Kremlin visitó el jueves las islas Kuriles, que Japón denomina Territorios del Norte, por primera vez desde su llegada al poder en el año 2000. Este viaje inesperado, realizado en el marco de su gira por Siberia y el Lejano Oriente ruso, llevó a Putin a visitar una planta procesadora de pescado en la isla de Iturup (Etorofu para Tokio).
En respuesta, el Gobierno japonés protestó por la visita convocando al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev, a la sede del Ministerio de Exteriores, donde le pidió que trasladara la queja "de inmediato" al Kremlin.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, tachó por su parte de "absolutamente inaceptable" el desplazamiento de Putin.
Aunque fueron descubiertas por navegantes rusos, las Kuriles pasaron a ser parte de Japón en 1875 en virtud del Tratado de San Petersburgo. Esos territorios se incorporaron a la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial en virtud del Tratado de San Francisco.
En 1956, la URSS y Japón suscribieron una declaración por la que reanudaron relaciones diplomáticas y establecieron las normas para la potencial firma de un tratado de paz, que incluía la devolución a Japón de dos de las cuatro islas.
Aunque ambos países renunciaron a este acuerdo, Tokio sigue reclamando las cuatro islas, una disputa que a día de hoy supone uno de los mayores puntos de fricción entre los dos países, y la causa principal de que todavía no hayan firmado un acuerdo de paz tras la Segunda Guerra Mundial.