Algunos vehículos también llevan colgadas banderas de Colombia y se desplazan a ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y Buenaventura, así como a municipios más pequeños como El Cairo o Quimbaya, donde son recibidos con los brazos abiertos por las personas que sufrieron los estragos del sismo de magnitud 7,4.
En la carretera hacia El Cairo, ubicado en la cima de una montaña de la Cordillera Occidental, los vehículos que suben cada día se cuentan por centenares.
Los ciudadanos no sólo llevan a los damnificados alimentos y agua, también transportan ropa, cobijas, medicamentos, colchones, juguetes, artículos de higiene personal y todo tipo de productos que pueden ayudar a las personas que lo perdieron todo por el terremoto.
El Cairo es un pintoresco pueblo del departamento de Valle del Cauca, habitado por unas 7.000 personas, que colinda por el norte con San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, y por esa cercanía sufrió más que otros la fuerza del temblor.
Según las autoridades locales, el 100 % de sus casas sufrió al menos daños leves y la mayoría de las fachadas muestra advertencias pintadas en las paredes que dicen "Peligro grave", "Peligro colapso" o "Acceso prohibido".
Jimena Peña trabaja en el Hospital Universitario del Valle (HUV), en Cali, y vivió en carne propia el terremoto, pues fue una de las enfermeras que protagonizó una evacuación contrarreloj para poner a salvo a bebés recién nacidos que estaban ingresados en una torre de ese centro médico que colapsó, tras lo cual se dispuso a ayudar a la gente de los pueblos de la región.
"Sacamos los recién nacidos, fue muy duro, vivimos el terremoto en tiempo real. La ciudad está devastada, la parte del sur está bastante caída, pero gracias a mi Dios el pueblo caleño está muy unido. Hay mucha ayuda y decidimos compartirla con este sitio", dice Peña a EFE en El Cairo.
Peña viajó desde Cali hasta El Cairo, un recorrido de más de 250 kilómetros que hizo en una camioneta vieja con dos compañeros de la iglesia cristiana a la que pertenece y que le tomó unas seis horas.
El vehículo iba tan lleno que durante el trayecto Peña y sus dos compañeros tuvieron que detenerse, bajarse y asegurar la puerta con un madero para que no se saliera la ayuda que llevaban.
La camioneta iba cargada de mercados, ropa, artículos para bebés, pañales, pañitos húmedos, comida para perros y gatos y muchas botellas de agua.
"Gracias a Dios hemos traído otras cosas como medicamentos. Ya mandamos dos cajas para el hospital (de El Cairo), entre insumos, gasas, algodones, alcoholes y guantes. Todo lo trajimos para acá", explica la mujer.
El padre Jolman de Jesús Ávila, de la Arquidiócesis de Cali, es oriundo de El Cairo y también viajó hasta su pueblo natal para ayudar a sus paisanos.
El sacerdote se acerca a la puerta de la iglesia y mira de reojo la destrucción que el terremoto causó en el templo. Se devuelve cuando uno de las personas que trabaja en la remoción de escombros le advierte que puede caerle algo del techo si sigue ahí.
"Aquí crecí y he venido desde la Arquidiócesis de Cali como sacerdote católico a acompañar a la comunidad en este día, a traer algunas de sus donaciones, también de fieles, de mucha gente que hace esas donaciones para acompañar y para sostener un poquito esa necesidad", afirma Ávila a EFE.
El cura agradece la solidaridad de la ciudadanía por "esta buena obra", que en este caso ha sido de ayuda también para su familia que aún vive en El Cairo, como su padre y varios primos.
"A mi papá (le fue) bien, gloria a Dios. Solo se le cayó el techo, pero ya se ha venido organizando, se ha venido arreglando. Los otros familiares también están bien (...) entre la familia no hubo circunstancias más difíciles", expresa.
Ávila envía un mensaje que refuerza el sentimiento de los colombianos en estos días de tragedia: "unámonos como pueblo".
"Todos somos una sola familia y con todo esto lo que hacemos es generar una cultura del desarrollo, de la vida integral, de formarnos en la solidaridad, en la esperanza, de dejar de lado tantos espacios de polarización para que podamos unirnos como iglesia, unirnos como pueblo colombiano, para que sigamos adelante", concluye el sacerdote.