"Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre, Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos", publicó en Instagram con una foto de ambos.
"Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la Magia que nos regaló", aseguró la hija, que dirige la Gran Escuela de Magia en Madrid, donde difunde las enseñanzas de su padre.
También se mostró agradecida la residencia Ballesol, a los hospitales Clínico y Cruz Roja, donde fue atendido, "y a los chicos de las ambulancias, todos con un corazón enorme".
Con gran capacidad de comunicación y carisma, creó un nuevo tipo de mago con chistera, gafas y pelo largo, vistiendo vaqueros y muy alejado del patrón tradicional de ilusionista.
Terminaba los números con el gesto de tocar un violín, cuyo sonido imitaba ("nananianananana..."), acompañado del público, con el que permanentemente interactuaba para dar emoción a los trucos de cartas y otros elementos novedosos, como sus clásicos conejitos de gomaespuma roja.
Entre sus espectáculos, 'Magia Potagia' se convirtió en un referente de su repertorio por mezclar humor, misterio e improvisación. Además de sus espectáculos, fue autor de libros como 'Magia en el bar' y 'La vía mágica'.
Recibió numerosos reconocimientos, como Mago del Año en Estados Unidos en 1993 o la Medalla de Oro al Mérito de Bellas Artes en España.
Estudió cuatro años de Ciencias Físicas, además de dirección de cine, y dirigió algunos cortometrajes.
Su consagración internacional llegó en 1973, cuando fue campeón del mundo de cartomagia en el Congreso Mundial de París. Estaba considerado uno de los mejores magos del mundo y es un referente para las siguientes generaciones.