El aviso de Trump no sirve más que para “distraer de la propia crisis de Estados Unidos: una deuda sin precedentes y unos intereses al alza. Redoblar la apuesta por una política fracasada le acarreará una nueva derrota y la enemistad de los iraníes”, escribió Araqchi en la red social X.
“El terrorismo económico de Estados Unidos amenaza la economía mundial y la soberanía en todo el planeta”, enfatizó el canciller iraní.
Horas antes, Trump había publicado en su red Truth Social un enérgico mensaje sobre la estrategia económica que piensa aplicar a partir de ahora, en el marco del empantanado conflicto con la república islámica.
“Hoy anuncio ¡LA OPERACIÓN ECONÓMICA MÁS APLASTANTE JAMÁS EMPRENDIDA CONTRA NINGÚN PAÍS! Será una guerra económica y un aislamiento en una escala sin precedentes”, escribió el octogenario líder republicano.
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“También anuncio que CUALQUIER país que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales brinden cualquier tipo de salvavidas a Irán afrontará a su vez TREMENDAS consecuencias económicas”, agregó.
La guerra estalló el 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, a los que Teherán respondió atacando a objetivos norteamericanos, principalmente bases militares, en las monarquías vecinas del Golfo.
El alto el fuego del 8 de abril cesó momentáneamente los bombardeos, pero han continuado los enfrentamientos esporádicos.
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La tensión se concentra ahora en el estrecho de Ormuz, por donde transita el crudo bombeado en el Golfo, y que se encuentra prácticamente bloqueado.
Washington quiere que reabra, pero Teherán insiste en que eso solo ocurrirá cuando a su vez Estados Unidos levante su bloqueo naval a los puertos iraníes, retire las sanciones a su producción petrolera y descongele activos de Teherán depositados en el extranjero.
Trump defiende una política de “presión máxima” sobre Irán y reinstauró sanciones tras regresar a la Casa Blanca en enero de 2025.