Los agentes de la Guardia de Fronteras efectuaron una inspección exhaustiva del territorio donde habían detectado a los migrantes indocumentados y encontraron un pasadizo subterráneo camuflado bajo el musgo en Kaplava, en el sureste de Letonia, a 20 metros de la frontera con Bielorrusia, informó esta agencia en un comunicado.
Los 28 migrantes fueron detenidos y devueltos a Bielorrusia, según la misma fuente.
Este es el segundo túnel descubierto en los últimos días a lo largo de la frontera entre Bielorrusia y Letonia.
El primero fue encontrado el pasado día 10, un día antes de que el Gobierno letón anunciara una operación conjunta de los servicios de fronteras, la policía, el ejército y los servicios de inteligencia, denominada "Vilkatis" (Hombre lobo), para combatir la "guerra híbrida" procedente de Bielorrusia.
Las autoridades letonas acusan al régimen de Lukashenko de organizar el cruce de migrantes hacia Letonia.
La Guardia Fronteriza señaló que 15 personas fueron interceptadas al cruzar por el primer túnel.
Durante la primera semana de la operación "Hombre lobo", entre el 11 y el 18 de agosto, se impidió la entrada en Letonia desde Bielorrusia a unas 450 personas.
Además fue detenido en territorio letón un traficante que transportaba en un vehículo a cinco migrantes.
También se han encontrado túneles utilizados para el cruce irregular de la frontera en la vecina Lituania.
A principios de agosto la radiotelevisión pública de ese país, LRT, informó de un incidente en el que varios migrantes intentaron supuestamente arrastrar a un guardia fronterizo hacia Bielorrusia después de que las autoridades descubrieran su túnel el 26 de julio.
Aunque algunos activistas de derechos de los migrantes en Letonia han cuestionado la política de devolución en la frontera, el Gobierno sostiene que estas personas que intentan cruzar ilegalmente desde Bielorrusia forman parte de una campaña deliberada de "guerra híbrida" de Minsk.
Las autoridades citan como indicio el hecho de que algunos migrantes portaban escaleras, palas y herramientas para cortar vallas, objetos que, según su argumento, difícilmente habrían llevado consigo en vuelos desde Oriente Medio hasta la capital bielorrusa.