"La reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II se sitúa en la línea de la tradición viva de la Iglesia. Su correcta comprensión permite también rechazar los abusos que se han verificado en algunos sectores de la Iglesia en la etapa postconciliar", dijo el pontífice en la audiencia general celebrada en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
El papa añadió que esos abusos contra la liturgia "lamentablemente a veces todavía hoy se verifican, absolutizando o comprendiendo mal algunos de los principios que estaban en la base de la misma reforma".
Por este motivo, llamó a la responsabilidad de los pastores, obispos y también de cada sacerdote de manera individual para "custodiar y promover una liturgia que, en el respeto de las normas litúrgicas, resplandezca por su noble sencillez y manifieste así a la Iglesia una, santa, católica y apostólica".
León XIV dedicó la catequesis de este miércoles a reflexionar sobre las razones por las que el Concilio Vaticano II promovió una reforma de la liturgia, con el objetivo de que los fieles no asistieran "al misterio de la fe como extraños y mudos espectadores".
También recordó que "la liturgia, al ser una realidad viva, siempre ha estado sujeta a lo largo de los siglos a desarrollos y cambios. El magisterio ha adaptado sus formas a las exigencias de las diversas épocas. No sorprende entonces que también el Concilio Vaticano II, con el máximo respeto por el patrimonio de la tradición, y precisamente con el fin de hacerlo más accesible, haya considerado necesaria una revisión de los libros litúrgicos".
"Este deseo de una reforma general no surgió de manera repentina en el Concilio Vaticano II, sino que ya venía manifestándose en la acción de los papas de inicios del siglo XX, en sintonía con el movimiento litúrgico. De dicha reforma se derivaron condiciones favorables para una mejor comprensión de la acción litúrgica y para una celebración más fructuosa de la Eucaristía y de los otros sacramentos", explicó.
La liturgia ha sido motivo de polarización y polémica en el seno de la Iglesia Católica en los últimos tiempos ante la postura de los sectores más conservadores que defienden la misa en latín o rito tridentino anterior al Concilio Vaticano II.