El estudio 'Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión', elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) con datos de 2021 a 2025 y al que accedió EFE, advierte que el problema laboral de los jóvenes "no es solo acceder a un trabajo, sino lograr una inserción estable y protegida".
Según el informe, el 22,5 % de los jóvenes atraviesa situaciones de empleo irregular o desempleo reciente, el 10,7 % permanece desempleado durante más de seis meses y el 36,6 % se encuentra inactivo. En conjunto, estas situaciones alcanzan al 69,8 % de los jóvenes.
Las dificultades se profundizan a medida que disminuye el nivel socioeconómico. El empleo regular cae casi a la mitad entre los extremos de la estructura social: del 38,9 % entre los jóvenes del estrato medio alto al 19,7 % entre los del estrato muy bajo.
En sentido inverso, la proporción de jóvenes con empleo irregular o desempleo reciente casi se triplica, del 11,6 % al 30,6 %, mientras que el desempleo de larga duración pasa del 5,2 % al 14,9 % entre ambos extremos.
Las desigualdades laborales también se combinan con las educativas. En el conjunto de los jóvenes, el 26,6 % se dedica exclusivamente a estudiar, cerca de cuatro de cada diez trabajan sin estudiar y apenas el 13 % logra combinar ambas actividades.
A medida que disminuyen los recursos del hogar, "pierde peso el estudio y aumentan la inserción laboral irregular y la desvinculación", señala el trabajo. Así, el 41,2 % de los jóvenes del estrato medio alto puede dedicarse exclusivamente a estudiar, frente al 15,6 % de los del estrato muy bajo.
Entre estos últimos, el trabajo irregular sin estudio alcanza al 26,8 %, frente al 4,9 % entre los jóvenes de los sectores más favorecidos.
El estudio señala que las oportunidades de los jóvenes no dependen únicamente de sus recursos individuales, sino también de las condiciones de sus hogares, ya que "la estabilidad económica y laboral" familiar puede ampliar o restringir las posibilidades de estudiar y trabajar.