Su protagonista, Agata, es una autora polaca que vive en Australia y viaja a Sarajevo para escribir un libro ambientado en el conflicto bosnio. Una vez allí, percibe las dudas de la gente sobre su derecho a contar su sufrimiento y se siente obligada a replantearse el concepto creativo de su historia.
"Hay un millón de maneras de contar historias, un millón de maneras de contar historias sobre la guerra. Así que tenemos que seguir haciéndolas, con cierta responsabilidad de honrar todo el daño, toda la tragedia que han provocado", explica la intérprete en una entrevista con EFE.
'Agata the Writer', de Kuba Dorabialski, compite en las Jornadas de los Autores, sección paralela de la Mostra de Venecia, que se celebra del 2 al 12 de septiembre.
Como su protagonista, Wasikowska, de 36 años, tiene raíces polacas. "Definitivamente me gusta participar en proyectos con los que siento cierta familiaridad o que creo que comprendo, pero también es muy enriquecedor trabajar en otros en los que descubres nuevos mundos, nuevas ideas y nuevos conceptos. Disfruto mucho de las dos cosas", añade.
La actriz ha combinado en su trayectoria grandes producciones, como 'Alice in Wonderland' ('Alicia en el país de las maravillas', 2010) o 'Jane Eyre' (2011), con proyectos más modestos como este, segundo largometraje de Dorabialski tras 'Connection of the Sticks' (2023). El cineasta nació en Polonia y está radicado en Sídney.
"Hacer cine es más o menos lo mismo, ya sea algo grande o pequeño. Siempre se va con prisas. Nunca es suficiente, incluso con el presupuesto más grande. Siempre se intenta hacerlo más grande. Esto fue súper especial porque me caen muy bien Kuba y Alex (White), el productor. Los conozco desde hace mucho tiempo y fue como hacer una película con amigos", añade Wasikowska.
La actriz dice basar sus elecciones cinematográficas en lo que le inspira: "Solo pienso desde mi propio punto de vista, esperando que de algún modo conecte con el público. Confío en mi propio instinto, con la idea de que aquello que me emociona también logrará emocionar a los demás".
Para ella, el arte "tiene el poder de cambiar e influir en la gente. Aporta una especie de color emocional a cosas que, de otro modo, podrían resultar bastante áridas", afirma en la que es su segunda participación en Venecia, tras 'Tracks', de John Curran, que estuvo en competición oficial.