En su sesión mensual de directorio, el Banco Central justificó su decisión en que la inflación mensual fue de 0,23 % y la inflación sin alimentos y energía de 0,08 %, ambas compatibles con el rango meta en términos anualizados.
En términos interanuales, la inflación total aumentó de 3,9 % en mayo a 4 % en junio, en tanto que la inflación sin alimentos y energía se incrementó de 4,4 a 4,5 % en el mismo periodo.
Este desvío respecto del techo establecido (3 %) responde principalmente al alza de los combustibles y a sus efectos indirectos sobre los costos de transporte en marzo y abril, ya que, si se excluyen el rubro de transporte, la inflación subyacente se ubicó en 1,6 % interanual, y se mantiene por debajo de 2 % desde abril del año pasado.
Asimismo, las expectativas de inflación a 12 meses se redujeron de 2,9 % en mayo a 2,8 % en junio, manteniéndose dentro del rango meta de inflación.
La entidad emisora de divisas proyecta también que tanto la inflación interanual como la inflación sin alimentos y energía retornen al rango meta y se ubiquen alrededor de 2 % en el horizonte de proyección, conforme se vayan disipando los efectos de los choques de oferta.
Sin embargo, existe el riesgo de que haya un fenómeno de El Niño de mayor intensidad y las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente tengan efectos más persistentes sobre la inflación.
En ese sentido, el Banco Central precisó que se mantiene especialmente atento a la nueva información sobre la inflación y sus determinantes, incluyendo la evolución de la inflación subyacente, las expectativas de inflación, la actividad económica y la duración de los choques de oferta, a fin de realizar, de ser necesario, ajustes en la posición de la política monetaria.