Esta institución, una de las dieciséis divisiones territoriales y administrativas de la Autoridad Nacional Palestina, detalla que los asaltantes atravesaron la conocida como Puerta de los Marroquíes y llegaron escoltados bajo una "fuerte protección" de las fuerzas armadas israelíes, una práctica que se repite constantemente, sobre todo durante marcadas celebraciones judías como ésta.
La entrada de fieles judíos, en contra del 'statu quo', se debe a que es en este enclave -aledaño al Muro de las Lamentaciones- donde se cree que se ubicaron el Primer y el Segundo Templo judíos, este último destruido en el 70 d.C. y nunca reconstruido.
La Gobernación de Jerusalén, que ya había alertado días atrás de que la irrupción colona volvería a ocurrir, agregó que los israelíes que accedieron al templo lo hicieron con "provocadores recorridos por los patios de la mezquita" donde realizaron "rituales talmúdicos".
Grupos vinculados a las llamadas "organizaciones de reconstrucción del templo" habían convocado a sus partidarios a participar masivamente en la incursión en la mezquita de Al Aqsa y a realizar rituales dentro del recinto, por lo que las autoridades israelíes estaban sobre aviso.
Sin embargo, como pudo constatar EFE, éstas reforzaron las medidas de seguridad en torno a la mezquita y a la Ciudad Vieja, ubicadas en Jerusalén Este ocupada, dificultando el desplazamiento de residentes locales palestinos y limitando el culto de fieles musulmanes.
"Todo esto coincide con un aumento en las órdenes que prohíben el acceso a la mezquita para habitantes de Jerusalén. Se han documentado aproximadamente 850 de estos expedientes de prohibición desde principios de año", recalcó la Gobernación en su nota.
Según el 'statu quo' vigente desde 1967 -cuando Israel ocupó la parte este de Jerusalén, donde se encuentra la Explanada-, el recinto está reservado exclusivamente al culto de musulmanes, mientras que los judíos solo pueden entrar como visitantes, ya que las leyes judías prohíben a sus fieles orar en el lugar más sagrado para ellos, algo solo permitido a algunos rabinos.
Por ende, el rezo judío debería practicarse en el Muro de las Lamentaciones -ubicado en uno de los laterales de la Explanada-, y así lo aconseja el Gran Rabinato de Israel, aunque en los últimos años algunos rabinos alineados con el movimiento del sionismo religioso han cambiado esa recomendación y abogan por el rezo donde se levantó el Segundo Templo.
Para los palestinos e incluso para Jordania -país que custodia el lugar desde 1967-, ese cambio es más político que religioso; un intento de judaización e israelización de todo Jerusalén.
La mayoría de países árabes han condenado repetidamente estas políticas, pero sin lograr ningún avance sobre el terreno y, mientras, ministros del Gobierno israelí como el también colono y exconvicto Itamar Ben Gvir, de Seguridad Nacional, habitualmente incluso se suman a estos asaltos del complejo de Al Aqsa.