"Priorizamos el bienestar y la seguridad de nuestros ciudadanos por encima del constante flujo de dinero y armas hacia esta guerra", afirmó Radev ante la prensa en Sofía tras reunirse con su homólogo checo.
El jefe del Gobierno búlgaro, considerado prorruso, ha vuelto a reiterar su conocida postura a favor de buscar un acercamiento diplomático con Moscú al afirmar que en las cumbres de la OTAN y de la Unión Europea (UE) se debería escuchar con más frecuencia "la palabra paz".
Asimismo, advirtió del impacto económico de una "guerra de desgaste en el corazón de Europa".
Por su parte, Babis tildó a la UE de "absolutamente pasiva" en la resolución del conflicto desatado en febrero de 2022 con la invasión rusa de Ucrania.
El mandatario checo reprochó, además, la presunta incapacidad de los líderes europeos para negociar un alto el fuego, a diferencia de los contactos directos mantenidos por el presidente estadounidense, Donald Trump, con el jefe del Kremlin, Vladímir Putin.
El encuentro en Sofía se produce tras la reciente visita a la misma ciudad del primer ministro eslovaco, el euroescéptico Robert Fico, lo que consolida un eje crítico en Centroeuropa contra la línea oficial de Bruselas hacia Moscú.
Tras su llegada al poder el pasado mayo, el Ejecutivo de Radev suspendió el envío gratuito de armas y municiones procedentes de las reservas estratégicas del Ejército búlgaro.
Sin embargo, fuentes oficiales aclararon que esta medida no afecta a la potente industria militar del país.
Las empresas búlgaras continúan produciendo y vendiendo armamento a socios aliados como Polonia, el Reino Unido o Estados Unidos, desde donde se transfiere posteriormente a Ucrania.