Entre enero y julio, Argentina exportó a la India bienes por 3.685 millones de dólares, un 24,3 % más que en el mismo periodo de 2025, mientras que sus importaciones desde el país asiático cayeron también un 24,3 %, hasta los 650 millones.
El resultado fue un superávit de 3.035 millones de dólares para Argentina, solo inferior al registrado con Chile entre sus principales socios comerciales.
La India figura como quinto socio comercial de Argentina cuando la Unión Europea se contabiliza como un bloque, por detrás de Brasil, China, la UE y Estados Unidos.
El salto viene desde 2023, cuando Argentina había exportado al mercado indio 1.772 millones de dólares, menos de la mitad que en el mismo periodo de este año.
El crecimiento descansa, sin embargo, en una relación todavía muy concentrada que, según explicó a EFE el embajador argentino en India, Mariano Caucino, tiene como principal motor los aceites vegetales, con Argentina como proveedor clave de aceite de soja y girasol para el mercado indio.
La India es el mayor importador mundial de aceites vegetales y depende del exterior para buena parte de su consumo, lo que ha convertido a Argentina en un proveedor relevante de un producto básico para una de las economías de mayor crecimiento del mundo.
Esa concentración explica parte del superávit argentino, pero también marca uno de los límites de la relación bilateral.
Buenos Aires y Nueva Delhi buscan por ello ampliar el vínculo hacia sectores como minería, energía, farmacéutica, infraestructura y tecnología, y el litio aparece como una de las áreas más avanzadas.
La empresa estatal india KABIL ya desarrolla proyectos de exploración de litio en Argentina, mientras Nueva Delhi negocia el acceso a nuevos bloques para asegurar suministros de un mineral clave para baterías, vehículos eléctricos y almacenamiento energético.