La ultraderechista AfD puede duplicar su resultado en el otrora bastión liberal de Berlín

Berlín, 18 sep (EFE).- El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría duplicar este domingo sus resultados en Berlín, donde con aproximadamente un 18 % quedaría en tercer puesto, en una ciudad considerada tradicionalmente liberal y cosmopolita, aunque lejos de los porcentajes alcanzados en otras regiones germanas.

La candidata a la alcaldía de AfD, Kristin Brinker, una arquitecta de 56 años, reconoce que algunos de sus compañeros de partido a veces se expresan de forma "ruda" y busca explícitamente el voto de los ciudadanos de origen extranjero.

Los migrantes de segunda y tercera generación que están bien integrados y "no son una carga", según dijo el jueves en un encuentro con la prensa extranjera en Berlín, ven ellos mismos "con gran preocupación que vengan personas que no se integran, pero que lo reciben todo del Estado".

En este sentido, quiere congelar la acogida de refugiados y examinar los casos de las 20.000 migrantes que, según ella, residen en Berlín de manera irregular -a pesar de poderles comprender "personalmente"-, para expulsar al mayor número posible de ellos, unos planteamientos relativamente tibios con respecto a los llamados a la "remigración" de su partido.

Brinker asegura que también le han dado su apoyo muchos homosexuales "que no se identifican como queer", preocupados por la seguridad -uno de sus temas de campaña- después del atentado cometido este verano por un yihadista contra el Orgullo berlinés.

Con respecto al tema estrella del debate preelectoral, la escasez de vivienda, propone un sistema de puntos que priorice, entre otros, a quienes lleven más tiempo trabajando en Berlín, "independientemente del pasaporte".

Sin embargo, también difunde afirmaciones falsas como que las sociedades estatales de vivienda pública "construyen viviendas nuevas sólo para refugiados" y, al ser rebatida, siembra dudas sobre el sistema de adjudicación, sugiriendo sin aportar pruebas que se favorece de forma irregular a los extranjeros.

Otros planes de Brinker incluyen fomentar la "alta cultura" para que Berlín vuelva a ser un "imán para turistas", incrementar la videovigilancia, retirar banderas arcoíris de edificios públicos y mejorar el nivel de alemán en unas escuelas donde cerca de un 50 % de los niños son de origen extranjero.

"No espero que Berlín deje de ser multicolor, siempre lo será. Pero depende de cómo definamos multicolor", dijo al ser preguntada por la identidad de la capital alemana, definida por la diversidad.

Los expertos consultados por EFE coinciden en que el principal motivo de que AfD posiblemente vaya a duplicar el 9,1 % obtenido en las últimas regionales en 2023 está relacionado con el descontento con la coalición de Unión Cristianodemócrata (CDU) y Partido Socialdemócrata (SPD) que gobierna tanto la capital como el país.

A la baja popularidad del canciller cristianodemócrata, Friedrich Merz, se le suman las críticas a su compañero de filas, el alcalde-gobernador de Berlín Kai Wegner, por su gestión del macro-apagón de principios de año, que le llevaron a ser reemplazado como candidato por el desconocido Stefan Evers.

"CDU y SPD gobiernan juntos desde hace tiempo y son vistos por muchos como el símbolo de la parálisis", explicó a EFE el politólogo Antonios Souris de la Universidad Libre de Berlín, que señaló que aunque el Gobierno regional actual haya conseguido implementar algunas reformas, en la percepción pública de los berlineses "predominan los escándalos".

Además del factor del voto protesta, para explicar el fenómeno hay que atender también a las divisiones entre centro y extrarradio, y entre lo que eran la República Federal Alemana (RFA) y la extinta República Democrática Alemana (RDA) cuando la ciudad estaba todavía partida en dos por el Muro.

"No todos los distritos son bastiones liberales; en particular en los distritos exteriores el ambiente puede ser muy distinto", destacó Souris.

Si se observa el mapa del voto de las elecciones federales de 2025, el centro de Berlín está pintado de rosa y de verde -los colores de La Izquierda y de los Verdes-, mientras que el anillo exterior está dividido, casi perfectamente a lo largo de la antigua frontera, con el segmento oeste para la CDU y el este para la AfD.

Algunos de sus mejores resultados los obtuvo entonces el partido ultra en Marzahn-Hellersdorf, en el extremo oriental, donde una alta tasa de migrantes de los países de la antigua URSS -uno de los colectivos más acérrimamente posicionados a favor de AfD- se suma la sensación de traición por parte de los partidos tradicionales, tras una reunificación que dejó a muchos con la sensación de haber quedado descolgados.

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