En un encuentro con corresponsales extranjeros en El Cairo, Sewilam denunció que Etiopía es el único país de la cuenca del Nilo que rechaza revisar el Acuerdo Marco de Cooperación (CFA, en inglés), a pesar de que el resto de los estados miembros acordaron en febrero reabrir las negociaciones.
Etiopía inauguró en septiembre de 2025 la "gran presa del Renacimiento”, un gran proyecto hidrográfico en el Nilo Azul que ha sido visto desde El Cairo con gran recelo, incluso rechazo, por su impacto en el caudal del río.
"Todos los países aceptaron reiniciar las consultas y enmendar el acuerdo para restaurar a la familia del Nilo. Solo un país se opuso a volver a sentarse a la mesa: Etiopía", aseveró el ministro.
Egipto y Sudán rechazan firmar el CFA- un acuerdo impulsado por los países de la cuenca alta para sustituir los tratados de época colonial que otorgaban a El Cairo el control mayoritario del río- al considerar que no garantiza su seguridad hídrica ni reconoce los usos preexistentes de un país desértico de 120 millones de habitantes que depende en un 98 % del Nilo para su supervivencia.
Asimismo, el titular de la cartera hídrica rechazó las acusaciones de que Egipto acapara los recursos del río.
Según los datos presentados por Sewilam, basados en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en los países de la cuenca del Nilo caen más de 2.000 millones de metros cúbicos de lluvia al año, de los cuales Egipto solo recibe 55,5 millones, es decir, el 2,7 % del total.
"Etiopía recibe más de 1.000 millones de metros cúbicos de precipitaciones anuales y solo su ganado consume 85,5 millones de agua al año, lo que representa el 150 % de todo el agua que llega a Egipto", enfatizó Sewilam.
Igualmente, el ministro alertó de que Egipto se encuentra en una situación de "escasez absoluta de agua", con una disponibilidad per cápita de 473 metros cúbicos al año, menos de la mitad del umbral internacional de pobreza hídrica (1.000 metros cúbicos).
Para cubrir este déficit estructural, el país se ve obligado a reutilizar la misma gota de agua hasta tres veces mediante redes de drenaje subterráneo y megaestructuras de tratamiento como la del Nuevo Delta (7,5 millones de metros cúbicos al día) y Bahr El Bakar (5,6 millones).
Además, Egipto importa indirectamente más de 30.000 millones de metros cúbicos de agua al año en alimentos.
"No estamos en contra de las presas ni del desarrollo de nuestros vecinos. Hemos aprobado 36 proyectos en la cuenca alta, incluidas cuatro presas hidroeléctricas. Lo único que exigimos es que se respete el Derecho Internacional, la notificación previa y la negociación multilateral", concluyó.