Unos 1,55 millones de letones están llamados a las urnas para elegir a los 100 diputados del Saeima o Parlamento del país báltico, que gobierna de manera interina el conservador Andris Kulbergs, cuya Lista Unida (AS) encabeza las encuestas de intención de voto con un 22,7 %.
La pasada primavera colapsó el anterior Ejecutivo de coalición, liderado por la centrista Evika Silina de Nueva Unidad (JV), por la crisis ocasionada por el impacto de un dron ucraniano desviado en un depósito de combustible vacío.
La amenaza debido a la guerra de agresión rusa contra Ucrania ha sido el telón de fondo de la campaña, que se ha desarrollado en medio de unas maniobras militares conjuntas entre las Fuerzas Armadas de Letonia y la OTAN, en las que participan unos 12.000 soldados.
Entre ellos figuran más de 600 efectivos españoles de la Brigada Multinacional de la OTAN en el país báltico.
Los partidos consolidados, como la AS de Kulbergs o los socialdemócratas Progresistas (P), que se quedaron en la oposición en mayo al romperse la coalición que lideró Silina, apoyan todos firmemente el objetivo de invertir el 5 % del producto interior bruto (PIB) en defensa.
No obstante, discrepan en política económica y en cuestiones sociales, como la posible salida del Convenio de Estambul sobre la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, un tratado que rara vez se cuestiona en otros países miembros de la Unión Europea (UE) y de la OTAN.
Así, la favorita AS, la nacionalista Alianza Nacional (NA) y los ecologistas y socialconservadores de la Unión de Verdes y Agricultores (ZZS), -en quinto y séptimo lugar según las encuestas-, votaron a favor de la salida del Convenio de Estambul el año pasado, una medida que quedó suspendida hasta después de las elecciones del sábado por el veto del presidente letón, Edgars Rinkēvicš.
El partido populista conservador Letonia Primero (LPV), liderado por Ainars Šlesers -un crítico abierto de las políticas económicas de gobiernos anteriores-, también respalda el objetivo de gasto en defensa, pero tiene un historial anterior a 2022 de favorecer el comercio y las buenas relaciones con Rusia.
LPV podría quedar como tercera fuerza y hacerse con algo más del 13 % de los votos.
En el panorama letón, existe, sin embargo, una nueva fuerza política socialconservadora desde el pasado mes de junio, la coalición electoral Poder Soberano/Nuevos Letones (SV/JL), situada en los sondeos como segunda fuerza tras AS, pues las encuestas de intención de voto le atribuyen algo más del 14 %.
SV/JL aboga por reasignar el gasto en defensa militar a la "seguridad interna" y a las infraestructuras, y se opone a la financiación de "conflictos militares en el extranjero", lo que implica no apoyar a Ucrania frente a Rusia.
También está a favor de abandonar el Convenio de Estambul.
El partido se ha visto involucrado en un escándalo después de que su líder, Jūlija Stepaņenko, recibiera una transferencia, técnicamente legal, de unos 420.00 euros, de su padre, un empresario ruso, sobre la que no ha querido hacer comentarios.
Los analistas políticos ven grandes dificultades para formar un gobierno de coalición estable, teniendo en cuenta los principios declarados de los principales partidos y sus "líneas rojas".
La NA se opone a colaborar con SV/JL y LPV o con los socialdemócratas, mientras que estos desconfían del ZZS por haber traicionado a la anterior coalición en el asunto del Convenio de Estambul.
El LPV, el SV/JL y, en cierta medida, la AS rechazan cualquier coalición con el partido de la exprimera ministra Silina, al que culpan de la mayoría de los supuestos males que sufre Letonia, ya que esta formación liberal de centro ha formado parte de diversos gobiernos durante unos 17 años.
Varios analistas han advertido del riesgo de que, si se derrumba el actual "cordón sanitario" en torno al líder del LPV, Šlesers -admirador tanto del presidente estadounidense Donald Trump como del exprimer ministro húngaro Viktor Orbán-, Letonia pueda dar un giro marcadamente conservador y autoritario.
De confirmarse las encuestas, señalan, los tres primeros partidos, AS, SV/JL y LPV, podrían formar además una coalición que fuese más prorrusa en algunos aspectos.