"El Gobierno de Tigré ha decidido operar temporalmente desde fuera de Mekelle, en otra zona", publicó a última hora del sábado el Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT), que combate a las fuerzas de a Adís Abeba, en un comunicado.
Así, justificó esta decisión para "crear las condiciones" que permitan a los insurgentes "aplastar al enemigo", que pretende "cometer atrocidades y destruir" al pueblo de Tigré.
"Nuestros objetivos siguen siendo claros: garantizar la existencia, seguridad, soberanía y el derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo", añadió.
Por último, hizo un llamamiento a la población local y a los órganos administrativos para que "se unan" a ellos y les apoyen en todas las áreas necesarias.
Todo ello ocurre mientras el Ejército de Etiopía y sus milicias aliadas, como las Fuerzas de Paz de Tigré (FPT), continúan avanzando hacia Mekelle tras retomar el viernes su aeropuerto, el más importante de la zona, y que previamente había sido capturado por el FPLT.
El FPT también dijo que se encontraban "liberando" Mekelle y que los líderes del FPLT habían "huido hacia Eritrea".
Las fuerzas etíopes y sus milicias aliadas han logrado rápidos avances en Tigré desde que estallaron los enfrentamientos contra el FPLT, que anunció una “guerra defensiva” el 23 de septiembre.
A esa situación se suma la formación de una alianza de siete grupos rebeldes y opositores —que incluye al FPLT, al movimiento nacionalista amhara Fano y al Ejército de Liberación Oromo (ALO)— para derrocar al Gobierno del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y establecer un Ejecutivo de transición "inclusivo".
Estas acciones avivan los temores al posible estallido de una nueva guerra en Tigré, tras el conflicto de 2020-2022 que enfrentó al FPLT y el Gobierno etíope, en el que murieron al menos 600.000 personas, según la Unión Africana (UA).
A ello se suma la ruptura de relaciones con Eritrea, país al que Adís Abeba acusa de financiar a grupos rebeldes etíopes, algo que Asmara niega.