"Etiopía está preparada para defender su soberanía, su integridad territorial y sus intereses nacionales fundamentales", afirmó en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores etíope.
Exteriores recordó que Etiopía es el origen del río Abay, como se conoce en el país al Nilo Azul, y aseguró que prácticamente todo su caudal nace en las tierras altas etíopes y que aporta alrededor del 85 % del flujo total del Nilo.
"Cualquier debate sobre la utilización y gestión del río Abay debe partir de estas realidades fundamentales", subrayó.
Adís Abeba defendió igualmente su vínculo "geográfico e histórico" con el mar Rojo, pese a carecer actualmente de costa, que perdió tras la independencia de Eritrea; y recalcó que su frontera más próxima se encuentra a apenas 30 millas (unos 48 kilómetros) del litoral.
Así, sostuvo que cualquier debate "serio" sobre los asuntos marítimos regionales y la arquitectura de seguridad debe tener en cuenta "los intereses legítimos de Etiopía y su conexión duradera con el mar Rojo".
"Estas realidades geográficas e históricas no pueden ser alteradas por la retórica política, las medidas coercitivas o los actos de desestabilización", añadió el Ministerio, que advirtió además contra las acciones emprendidas "a través de intermediarios" o los "actos de agresión", sin señalar directamente a ningún país.
El comunicado se publicó un día después de una cumbre en la ciudad egipcia de Nueva Alamein entre el presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi; su homólogo eritreo, Isaias Afwerki; el somalí, Hassan Sheikh Mohamud; y el jefe del Consejo Soberano de Transición de Sudán, Abdelfatah al Burhan.
Los cuatro líderes rechazaron cualquier medida unilateral que perjudique los usos actuales del agua por los países situados aguas abajo del Nilo y defendieron que la gestión del mar Rojo debe corresponder exclusivamente a los Estados ribereños.
Egipto y Etiopía mantienen desde hace años fuertes discrepancias por la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), construida por Adís Abeba sobre el Nilo Azul y que El Cairo considera una amenaza para su seguridad hídrica.
A esta disputa se suma la creciente tensión entre Etiopía y Eritrea por las aspiraciones de Adís Abeba de recuperar un acceso al mar Rojo, perdido tras la independencia eritrea en 1993.
Ambos países rompieron sus relaciones diplomáticas la semana pasada, después de que Etiopía acusara a Eritrea, así como a Egipto y Sudán, de apoyar a grupos rebeldes que combaten al Gobierno federal etíope, algo que los tres países niegan.
Pese a las tensiones, Exteriores afirmó que Etiopía continuará apostando por el "diálogo constructivo", la cooperación regional y las relaciones de buena vecindad, frente a la "confrontación" y los enfoques de "suma cero".