Esto sucede después de que el presidente del Supremo, Surya Kant, rechazara recibir a una delegación política y pidiera que sus reclamaciones siguieran los cauces judiciales.
Abhishek, un joven procedente de Chhattisgarh, explicó a EFE que la movilización de hoy estaba "más organizada y segura" gracias a la presencia de los principales partidos políticos consolidados, en contraste con el caos del fin de semana, cuando la Policía arrestaba arbitrariamente a cualquier grupo de cuatro o cinco personas que se reuniera en la calle.
El joven relató cómo el domingo fue introducido en un furgón policial y trasladado durante dos horas hasta la frontera con el estado de Haryana, donde "matones extremistas" aguardaban la liberación de los detenidos para agredirles.
La capital india se encuentra por tercer día consecutivo bajo un estricto dispositivo de seguridad con más de 30.000 agentes desplegados y al menos seis estaciones de metro cerradas, mientras organizaciones juveniles como el CJP mantienen un ultimátum a las autoridades exigiendo que se restablezca el derecho constitucional a la protesta pacífica en las próximas 24 horas.
La Policía detuvo a miles de personas durante el fin de semana, incluidos dirigentes del movimiento de las Cucarachas, mientras pequeños grupos continuaron manifestándose pese a las prohibiciones.
El Tribunal Supremo ha exigido explicaciones a las autoridades por el cierre de estaciones de metro pese a sus instrucciones judiciales previas de mantener la movilidad y abrió la posibilidad de examinar un presunto desacato.
Entre los manifestantes también se encontraba, Jitendra Yadav, un agricultor procedente del estado oriental de Bihar, lamentó a EFE que las autoridades electorales hayan eliminado de las listas a millones de personas. "El Gobierno indio selecciona: si alguien es musulmán, eliminan sus votos. Si es sikh o si es yadav, le cortan el voto", aseguró el campesino, acusando al oficialismo de castigar a las comunidades que no le apoyan.
Esta crisis se originó por una revisión de los censos electorales que ha eliminado más de 130 millones de registros.
La oposición denuncia que el procedimiento perjudica especialmente a las minorías y favorece al partido del primer ministro Narendra Modi, mientras la Comisión Electoral rechaza las acusaciones.
Esta nueva marcha hacia la alta corte se produce horas después de que la Policía de Nueva Delhi retirara la autorización para celebrar manifestaciones en Jantar Mantar, el histórico epicentro de las protestas pacíficas en el país, relegando las concentraciones a tres recintos aislados en la periferia de la capital.
Ante esta decisión, los manifestantes exigen recuperar las calles del centro político, rechazando la idea de permitir que el Gobierno decida dónde puede protestar la ciudadanía.