"Es normal que la crisis tenga un impacto negativo en los ingresos del Estado. En el primer trimestre, los ingresos han disminuido un 40 % sin afectar a los servicios esenciales ni a los proyectos de desarrollo", declaró el emir durante la apertura del segundo periodo de sesiones del Consejo de la Shura, el órgano consultivo de Catar.
Al Thani defendió la capacidad de resistencia de la economía catarí frente a las consecuencias de la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz, que ha obstaculizado las exportaciones energéticas del país y dañado algunas instalaciones de producción de Gas Natural Licuado (GNL) en Ras Laffan, un centro industrial a 80 kilómetros al norte de Doha y principal polo exportador para ese hidrocarburo en el país.
El emir subrayó que las repercusiones del conflicto se han concentrado principalmente en el sector energético, mientras que las actividades no vinculadas a los hidrocarburos han seguido creciendo hasta representar el 80 % del producto interior bruto (PIB) real.
Según sus datos, la economía catarí registró un crecimiento del 2,2 %, mientras que la inflación se mantuvo en torno al 2 %. Asimismo, el país conservó un superávit por cuenta corriente y su capacidad para proteger sus reservas de divisas y mantener las inversiones en el exterior.
Ante el deterioro de los ingresos públicos, Al Thani anunció que el Gobierno mantendrá un enfoque prudente en la política presupuestaria y reducirá el gasto, aunque descartó modificar las prioridades económicas y de desarrollo para evitar frenar el impulso de la actividad.
"No queremos ser como éramos antes de la crisis. Queremos que el crecimiento sea una vía para diversificar aún más la economía y reforzar las capacidades nacionales", señaló.
El emir destacó que las políticas aplicadas antes del conflicto, centradas en reducir la deuda, aumentar la liquidez en divisas y mantener una previsión conservadora del precio del petróleo, han contribuido a amortiguar el impacto de la crisis.
También avanzó que Catar cuenta con una millonaria cartera de proyectos de inversión para los próximos cinco años, que incluye infraestructuras, asociaciones público-privadas e inversiones en sectores como la hostelería y el inmobiliario.
En el ámbito energético, confirmó que la ampliación del yacimiento de gas North Field continúa según lo previsto para elevar la capacidad de producción de GNL, al tiempo que destacó los avances del proyecto Golden Pass en Estados Unidos y la expansión de las inversiones internacionales de QatarEnergy, la empresa nacional de energía.
También recordó que Catar suministra el 20 % del GNL mundial y advirtió de que cualquier perturbación que afecte al país tendrá consecuencias para los consumidores internacionales.
Las declaraciones del emir se producen en un contexto de fuerte empeoramiento de las perspectivas económicas regionales por la guerra y las restricciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
En el informe Perspectivas Económicas Mundiales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía de Oriente Medio y el Norte de África se contraiga un 2 % en 2026, y Catar figura entre los países del Golfo más afectados por la crisis, con una contracción del PIB del 15,6 % prevista para este año.