Filipinas detiene a 76 extranjeros, la mayoría chinos, en redada contra centros de estafas

Manila, 13 oct (EFE).- Las autoridades de Filipinas detuvieron a 76 extranjeros, en su mayoría chinos, en una nueva redada contra un supuesto centro de estafas en línea en la ciudad de Quezón, en el área metropolitana de Manila, según informó este martes la Oficina de Inmigración del país en un comunicado.

La operación, la segunda de este tipo en apenas dos semanas, fue llevada a cabo el lunes por agentes de inteligencia de Inmigración junto a efectivos de las Fuerzas Armadas, como parte de la campaña del Gobierno filipino para erradicar los centros de juego y estafas en línea.

Del total de detenidos, 74 son ciudadanos chinos y dos birmanos, quienes "presuntamente participaban en actividades de estafa en línea" cuando los agentes entraron en las instalaciones, según explicó en el escrito el jefe de la División de Inteligencia, Fortunato Manahan Jr.

Los arrestados han quedado bajo custodia de las autoridades a la espera de su deportación, tras la cual serán incluidos en la lista negra de Inmigración, lo que les impedirá regresar al país.

La operación llega poco después de que las autoridades arrestaran a principios de mes a 244 trabajadores extranjeros, también en su mayoría chinos, en la provincia sureña de Zamboanga Sibugay, en lo que Inmigración calificó como la "mayor operación" del año contra los centros de estafas.

Ambos centros fueron vinculados a POGO (siglas de Philippine Offshore Gaming Operators u Operadores de Juego Extraterritoriales), casinos virtuales dirigidos especialmente a ciudadanos chinos que proliferaron en Filipinas desde 2016, bajo el mandato del expresidente Rodrigo Duterte, quien estrechó lazos con Pekín, y que acabaron convirtiéndose en sinónimo de estafas y tráfico humano.

"Inmigración continuará sus operaciones contra las actividades ilegales de los POGO", declaró el jefe de la oficina, Joel Anthony M. Viado.

El actual Gobierno los prohibió a finales de 2024 tras varias redadas contra redes criminales acusadas de trata y de estafas en línea, un negocio que se ha extendido por el Sudeste Asiático, especialmente en Birmania y Camboya, donde la ONU estima que más de 220.000 personas están retenidas.

Estas redes nacieron vinculadas a casinos, pasando a convertirse en centros de ciberestafas tras la pandemia, en los que trabajadores de muchos países – atraídos por suculentas ofertas de empleo o víctimas de trata desde el inicio – estafan ayudados de tecnología punta a personas de todo el planeta bajo órdenes de mafias, la mayoría chinas, según expertos y la ONU.

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