Hablar de ‘Castlevania’ no es solo hablar de un videojuego, es hablar de un estilo y de un género en sí mismo. El de un título exigente, que rompió en los 80 el género de acción con una aventura que añadía exploración a un diseño de mapas no lineales con un mundo interconectado (en este caso el castillo Drácula) y una banda sonora irrepetible.
Características que han inspirado un subgénero conocido como el “metroidvania”, acrónimo formado por dos franquicias atemporales: ‘Metroid’ (Nintendo) y ‘Castlevania’ (Konami) en los que mejorar habilidades y armas ayudan a encontrar el camino en un mapa enorme conectado lleno de secretos. Un concepto del que han salido éxitos como ‘Hollow Knight’ o el español ‘Blasphemous’.
Ahora en este nuevo ‘Castlevania: Belmont's Curse’ (multiplataforma, desde el 15 octubre), Konami ha decidido hacer ese camino a la inversa e inspirarse en las novedades que aportan esos juegos inspirados en su propia saga, de la que han vendido más de 20 millones de títulos en estos 40 años.
De este modo, es mucho más directo, más rápido y vertiginoso, hay más diálogo y se va descubriendo la historia y los objetivos a raíz de los personajes que el jugador se vaya encontrando en la aventura, más armas escalables y un sistema de cartas de tarot que añaden un aspecto táctico al protagonista. Mejoras que lo hacen mucho más actual.
Un título en 2D horizontal que nos traslada al año 1499 en un París que arde en llamas invadido por criaturas del inframundo. En este escenario, la cazadora Rose Belmont, familiar del famoso cazavampiros original Simon Belmont, acude para poner orden en un duro camino en el que se encontrará con enemigos como Medusa o una versión maligna de Juana de Arco.
La aventura replica sus mecánicas clásicas. De este modo el látigo servirá para darle un toque vertical al juego y llegar a cualquier lugar, al usarlo para poder trasladarse por el escenario. La dificultad es alta, pero es completamente personalizable (a un nivel extremo), lo que le hace accesible para todos los públicos.
El título mantiene una banda sonora protagonista, unos gráficos coloridos estilo anime que le sientan de maravilla, en un París lúgubre, caótico, terrorífico y lleno de sorpresas.
En cuanto a su jugabilidad destaca su ritmo, altísimo durante una aventura que dura unas 15 horas solo para completar su historia principal, con un mapa que habrá que volver a explorar para acceder a zonas ocultas y lograr coleccionables.
Un nuevo título que es aire fresco para la franquicia y con el que dan en el clavo, se acerca mucho al brillante ‘Hollow Knight’ al que añade una estética y una trama clásica que aporta un sabor especial a un juego que ha sabido renovarse para traer diversión, profundidad, ritmo y desafío a partes iguales en un título llamado a marcar el camino de la saga.