Según el periódico Le Parisien, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha convocado para el sábado un gabinete de crisis en el que se reunirán representantes de diferentes ministerios, una iniciativa que se adopta puntualmente ante crisis de gran envergadura.
Desde los alumnos de instituto, movilizados desde hace prácticamente un mes, pasando por los funcionarios públicos y los agricultores, las protestas del sábado contarán además con participantes que reivindican el legado de los 'chalecos amarillos', la revuelta social de zonas rurales y periurbanas que puso en jaque al Gobierno francés a finales de 2018 e inicios de 2019.
La mayoría de los movilizados convergen en protestar contra el encarecimiento de la vida, especialmente de la energía, a solo seis meses de unas elecciones presidenciales en las que la favorita a suceder al presidente Emmanuel Macron en el Elíseo, al menos en la primera vuelta, es la ultraderechista Marine Le Pen.
En una jornada de descontento nacida independientemente de los sindicatos o partidos políticos, los posibles disturbios por enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los manifestantes han pasado al primer plano, sobre todo después de las denuncias mutuas de violencia durante la movilización de los alumnos de instituto.
Tras las graves heridas causadas a algunos menores que protestaban a las puertas de los liceos, el Ministerio del Interior de Francia había suspendido el uso de granadas aturdidoras por parte de los antidisturbios.
Sin embargo, el titular de Interior, Laurent Nuñez, aseguró este viernes que sí se podrán usar durante las manifestaciones del sábado.
"Los policías y gendarmes podrán utilizar el conjunto de armas intermedias a su disposición, eso incluye desde las granadas lacrimógenas al lanzador de pelotas de defensa en un contexto de extrema dificultad, cuando la situación bascula a la violencia urbana o los disturbios", explicó Nuñez en la televisión France 2.
El ministro señaló que esa instrucción incluye las granadas aturdidoras que, dijo, "son poco usadas" por las fuerzas del orden pero que "si llegan a producirse violencias urbanas extremadamente graves (...) podrán ser utilizadas".
La protesta de mañana se produce en un momento enrarecido. La revuelta estudiantil que exige una mejora de las condiciones de estudio para los alumnos de instituto ha arrojado, de momento, casi 8.000 arrestos, el doble de los producidos en la primera protesta de los 'Chalecos Amarillos' y de los tumultos tras la muerte del menor Nahel a disparos de un policía, en junio de 2023.
Cerca de 6.800 de los detenidos en la actual movilización son menores de edad. Uno de los episodios más controvertidos sucedió ayer, jueves, cuando un alumno del instituto Paul-Eluardde de Saint-Denis fue arrestado dentro del establecimiento, tras el visto bueno de su director, en medio de la indignación de otros alumnos y personal educativo.
En la revuelta, más de 200 participantes han resultado heridos (ha habido casos de pérdida de una mano o de la visión de un ojo), al igual que 900 policías y gendarmes, una cuenta puesta en entredicho por el periódico izquierdista Libération al señalar que se trata de casos reportados por los propios agentes en los que no se detalla la gravedad de las heridas.