Entre las medidas contempladas figuran la creación de un fondo especializado, el fortalecimiento del financiamiento, la ampliación de la certificación de semillas y el impulso a la investigación, anunció Presidencia en un comunicado.
La propuesta también incluye mejoras en los sistemas de riego y drenaje, así como en los caminos rurales, consideradas infraestructuras fundamentales para facilitar las labores agrícolas y reducir los costos de producción.
La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) advirtió la semana pasada de que la derogación del decreto 693-24, que imponía aranceles a las importaciones de arroz procedentes de Estados Unidos principalmente, supone un golpe para la producción nacional y pidió al Gobierno medidas para proteger a los cultivadores, el empleo rural y la seguridad alimentaria.
El ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista García, afirmó que el futuro del arroz dominicano dependerá de la capacidad de mantener los avances alcanzados, ampliar el acceso a nuevas tecnologías y garantizar condiciones adecuadas para quienes trabajan la tierra.
Para Bautista, el arroz constituye un componente "esencial" de la seguridad alimentaria de la República Dominicana, además de representar una fuente de soporte económico para miles de familias vinculadas a su producción, comercialización e industrialización.
El funcionario planteó además la "importancia" de revisar los mecanismos de comercialización para garantizar mayor transparencia en las condiciones de pesaje, tara y humedad, con especial atención a las necesidades de los pequeños y medianos productores.
La producción dominicana de arroz blanco pasó de aproximadamente 9,2 millones de quintales en 2005 a cerca de 14,8 millones en 2025. Asimismo, la productividad alcanzó los 5.477 kilogramos de arroz "paddy" por hectárea en 2025, indicó Bautista.
El sector arrocero agrupa a unos 30.000 productores y genera más de 300.000 empleos directos e indirectos en República Dominicana, según datos de Confenagro.