Según el comunicado emitido a las 11:00 hora local (03:00 GMT), Champi se encuentra a unos 1.600 kilómetros al este de la isla de Luzón (norte del país), con vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por hora (km/h) y rachas de hasta 215 km/h.
El ciclón, que el domingo pasó muy cerca del territorio estadounidense de Guam y avanza ahora a 20 km/h, entrará en el área de vigilancia del archipiélago (PAR) entre la mañana y el comienzo de la tarde del martes, cuando recibirá el nombre local de Rosal, según detalló el escrito.
Champi, que bajó de categoría a tifón hace unos días, ha vuelto a convertirse en supertifón, y PAGASA prevé que siga intensificándose, con vientos de hasta 205 km/h entre el martes y el miércoles, antes de iniciar "un debilitamiento gradual".
La plataforma de seguimiento meteorológico Zoom Earth, que también lo clasifica como supertifón, eleva sus previsiones y estima que Champi alcanzará vientos máximos sostenidos de unos 270 km/h entre esta noche y el martes, para ir perdiendo fuerza a partir del miércoles.
Según PAGASA, el sistema se mantendrá sobre el mar de Filipinas mientras avanza hacia Taiwán, por lo que su trayectoria prevista no contempla que toque tierra en el país.
El punto más cercano será el viernes, a unos 350 kilómetros al este-noreste de la isla de Itbayat, en la norteña provincia de Batanes, y el sábado ya estará fuera del área de vigilancia filipina.
Ante este pronóstico, la agencia filipina advirtió que podría emitir señales de alerta por viento desde este lunes o martes por la mañana en el norte y este de Luzón y en partes de la región de Bicol. La agencia también prevé lluvias intensas en el norte del archipiélago.
Los tifones son fenómenos recurrentes en esta región durante la temporada estival y otoñal, cuando las aguas cálidas del océano Pacífico propician la formación de ciclones que, en ocasiones, provocan daños significativos e interrupciones en el transporte y las actividades económicas.
Filipinas fue uno de los países más afectados en el Sudeste Asiático por los ciclones del año pasado, entre ellos el Kalmaegi y el supertifón Fung-wong, que en noviembre causaron más de 200 muertes y afectaron a millones de personas.