Francia afronta unos costes de financiación muy superiores a los de Alemania, considerada la referencia de mayor seguridad crediticia de la eurozona.
El rendimiento del bono alemán a diez años se situaba en el 3,41 % sobre la misma hora.
La diferencia entre ambos rendimientos, conocida como diferencial, se encuentra en su nivel más elevado desde 2011 y constituye un indicador de la confianza de los inversores en la deuda soberana francesa.