A las 10:00 hora local (02:00 GMT), el ciclón, conocido localmente como Rosal, registraba rachas de viento máximas de 265 km/h y se encontraba a unos 845 kilómetros al este de Luzón (norte del país), tras reforzarse en las últimas horas y alcanzar su "pico de intensidad", detalló el boletín de PAGASA.
El supertifón, que la víspera motivó alertas de nivel 1 -la más baja de una escala que llega hasta el 5- en zonas del norte y el este del país, llevó este miércoles a las autoridades a elevar al nivel 2 la alerta en la provincia septentrional de Batanes.
Este nivel prevé vientos de entre 62 y 88 km/h en un plazo de 24 horas, lo que según la agencia supone una amenaza "de menor a moderada", con posibles daños en viviendas, cortes de luz y daños considerables en algunos cultivos.
El nivel 1 se mantiene en el extremo norte del archipiélago, donde se verán afectadas las provincias de Cagayan -que incluye a las islas Babuyan-, Ilocos Norte y Apayao.
Según el reporte, las olas provocadas por el tifón alcanzarán los 9 metros frente a Batanes y las islas Babuyan, y hasta 4,5 en el este de las Bisayas (centro del país), por lo que se pidió a las embarcaciones permanecer en puerto. En el norte de Luzón también se esperan lluvias hasta el viernes, con riesgo de inundaciones localizadas y deslizamientos de tierra.
El organismo prevé que el supertifón empiece a debilitarse esta misma tarde, que baje a categoría de tifón el jueves y a tormenta tropical severa el domingo, ya fuera del área filipina, en su avance hacia el oeste-noroeste, aunque la trayectoria aún puede variar.
Filipinas fue uno de los países más afectados en el Sudeste Asiático por los ciclones del año pasado, entre ellos el Kalmaegi y el supertifón Fung-wong, que en noviembre de 2025 causaron más de 200 muertes y afectaron a millones de personas.