"Cada elector es invitado a analizar la trayectoria de los candidatos, sus métodos y sus compromisos con la democracia y con las condiciones de vida del pueblo", manifestó la CNBB.
El próximo domingo más de 158 millones de brasileños están llamados a las urnas para escoger quién será su presidente desde 2027 hasta 2031, después de que en la primera vuelta el senador Flávio Bolsonaro se impusiera por el 47 % de los sufragios frente al 45 % del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Los obispos brasileños recalcaron que "el voto es libre y secreto" y que "son los ciudadanos quienes se reservan la responsabilidad de participar, fiscalizar y reivindicar" en la vida política, después de confiarle el mandato del país al Gobierno.
"La crítica responsable y el diálogo práctico fortalecen la democracia", proclamaron para recordar la importancia de "defender la Constitución, el Estado de Derecho y el resultado de las urnas".
La Conferencia Episcopal llamó a un compromiso con "el reino de Dios", en el que se preste atención a los pobres, los amenazados y los que trabajan por la justicia.
Asimismo, sostuvieron que Brasil, "como un país soberano, necesita trabajo digno, alimentación, vivienda, salud, educación y seguridad de calidad", así como cuidar del medio ambiente, garantizar los derechos humanos y promover la paz".
"Seamos responsables unos con los otros y por nuestro país", reafirmaron encomendándose a la virgen patrona de Brasil, Nuestra Señora de Aparecida, cuya figura se vio atravesada durante la campaña por un bulo que afirmaba que, en caso de que Flávio Bolsonaro fuera elegido presidente, le quitaría ese título.
Las encuestas sitúan los resultados de la segunda vuelta en un empate técnico dado el estrecho margen de ventaja que el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro tiene con respecto al candidato del Partido de los Trabajadores, que busca un cuarto mandato no consecutivo.