El 23 de octubre de 2001, el IRA anunció que había inutilizado una parte de su arsenal en una operación supervisada por la Comisión Internacional Independiente de Desarme (IICD, por sus siglas en inglés), presidida por el general canadiense John de Chastelain.
La comisión confirmó ese mismo día que había sido testigo de un acontecimiento que consideraba "significativo" y que el material, compuesto "por armas, munición y explosivos", había quedado fuera de uso conforme al procedimiento acordado.
"Estamos convencidos de que las armas en cuestión han sido tratadas de acuerdo con el plan y las normas", señaló la IICD en su declaración, en la que también justificó su decisión de no revelar más detalles para no perjudicar el proceso de inutilización de los arsenales.
El anuncio supuso un avance decisivo para el proceso político surgido del Acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), el texto que puso fin al conflicto y sentó las bases para formar un gobierno entre unionistas probritánicos y nacionalistas proirlandeses en Irlanda del Norte.
La realidad es que la entrega de armas se convirtió en una de las cuestiones más espinosas de las negociaciones. Para los unionistas, el desarme del IRA era una condición indispensable para compartir el Ejecutivo de Belfast con el Sinn Féin, considerado como el brazo político de la banda.
Por su parte, los republicanos, liderados por Gerry Adams y el excomandante del IRA Martin McGuinness, consideraban que esa exigencia era un pretexto para frenar las transformaciones políticas que reclamaban.
En ese clima de tensión, la parálisis alcanzó un punto crítico en el verano de 2001, cuando el líder del entonces mayoritario Partido Unionista del Ulster (UUP), David Trimble, dimitió como ministro principal ante la falta de avances sobre el desarme.
La continuidad de las instituciones autonómicas quedó en entredicho y las conversaciones entre los Gobiernos de Londres, Dublín y los partidos norirlandeses se encontraron ante un nuevo bloqueo.
El 22 de octubre, el propio Adams pidió públicamente a la banda un gesto al respecto, en una muestra de su influencia en el movimiento republicano que muchos atribuyen a que seguía siendo miembro del Consejo Militar del IRA, su máximo órgano de decisión, si bien el político siempre ha negado su pertenencia a la organización.
Adams instó al IRA a que iniciara el proceso de inutilización de sus armas para salvar el proceso de paz y, un día después, la banda anunció que había dado ese paso en un comunicado.
"Este movimiento sin precedentes busca salvar el proceso de paz y convencer a otros de nuestras verdaderas intenciones», afirmó el IRA en su declaración, firmada en Dublín con el seudónimo habitual de 'P. O'Neill', responsable de la 'Oficina de Prensa Republicana Irlandesa'.
El entonces primer ministro británico, Tony Blair, celebró el paso dado por el IRA, mientras que su homólogo irlandés, Bertie Ahern, lo calificó de "avance sin precedentes" y pidió una "respuesta generosa".
Con la reanudación del diálogo, Trimble fue reelegido en noviembre ministro principal y Mark Durkan, líder del partido nacionalista moderado SDLP, asumió el cargo de viceministro principal.
Sin embargo, aquel primer acto no puso fin a las dudas sobre las intenciones de la organización. Aunque el IRA efectuó nuevos actos de desarme en abril de 2002 y octubre de 2003, el unionismo lo acusaba de seguir implicado en actividades paramilitares y delictivas.
En consecuencia, Londres suspendió de nuevo las instituciones autonómicas en octubre de 2002, que no recuperaron su actividad hasta 2007, cuando el Sinn Féin y el Partido Democrático Unionista (DUP) del radical reverendo Ian Paisley ya habían desplazado a las formaciones moderadas para convertirse en los principales representantes de sus respectivas comunidades.
Antes, el IRA había dado el paso definitivo. El 28 de julio de 2005, la banda anunció el fin de su campaña armada y ordenó a sus miembros perseguir sus objetivos exclusivamente por medios pacíficos y democráticos.
El 26 de septiembre de aquel año, la comisión internacional confirmó que la organización había inutilizado todo su arsenal de manera completa y verificable, casi una década después de aquel primer acto de desarme.