La Policía italiana y su unidad de operaciones especiales (Digos) han ejecutado esta mañana una vasta operación de registros personales y domiciliares que ha afectado a 100 personas, 51 menores, según informó el cuerpo en un comunicado a los medios.
Todos ellos son sospechosos de haber participado en los altercados y saqueos del pasado fin de semana en diversas ciudades, especialmente en Milán.
Los registros han tenido lugar en 18 ciudades italianas, casi todas del norte: Aosta, Arezzo, Bergamo, Bologna, Bolzano, Como, Cremona, Florencia, Génova, Monza, Padua, Varesem Verona, Verbania o Lodi; pero también en las sureñas Pescara, Bari y Nápoles.
Los investigados serán acusados de delitos como resistencia a la autoridad, lesiones personales, destrozos o tenencia de armas, entre otros.
La investigación prosigue con el objetivo de prevenir otros altercados, vigilando también las redes sociales y los chats ante posibles nuevas protestas.
Los disturbios y saqueos de tiendas en Milán derivaron en la identificación en el momento de más de 170 personas, la mayoría menores de edad.
El Gobierno de Giorgia Meloni ha decidido reforzar la seguridad de esta ciudad, el motor económico del país, con el envió de 500 soldados para asistir a los agentes de Policía y ha aprobado un decreto con medidas como la retención preventiva de sujetos de riesgo ante manifestaciones o la obligación de los padres a pagar por los desperfectos que puedan causar sus hijos.
Algunos colectivos anónimos han convocado para este fin de semana protestas en las principales ciudades italianas, aunque por el momento no se puede prever su magnitud.