"El viernes me reuní con los sindicatos de estudiantes de Secundaria y escuché las expectativas legítimas de nuestra juventud. El primer ministro y los ministros continuarán este diálogo a partir de mañana y aportarán respuestas muy concretas", escribió Macron en sus redes sociales.
Está previsto que el primer ministro, Sébastien Lecornu, reúna mañana lunes a representantes de organizaciones estudiantiles, docentes, sindicatos, organizaciones empresariales, autoridades territoriales y parlamentarios para tratar de apaciguar las protestas sociales que sacuden Francia este otoño.
Los estudiantes reclaman, entre otras medidas, la derogación de Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad, una reforma de los horarios escolares muy largos y la creación de más plazas universitarias, así como la mejora de los centros educativos.
Se espera que las medidas que se vayan a anunciar se traduzcan en enmiendas al presupuesto de 2027 que se encuentra en trámite parlamentario y que el Gobierno tenga en cuenta las propuestas presentadas en una plataforma de consulta pública, que se abrió entre el 5 y el 23 de octubre para recoger y estudiar peticiones, y que ha recibido algo más de 100.000 contribuciones.
En su mensaje, Macron también agradeció a las fuerzas del orden su labor de garantizar el orden público durante las movilizaciones de la víspera, en la segunda jornada de protestas por el encarecimiento del coste de la vida y en defensa del poder adquisitivo, así como de los servicios públicos.
"Gracias a ellas (las fuerzas de seguridad) y pese a un contexto difícil, el Estado ha estado a la altura de sus misiones", aseguró el presidente francés.
Los convocantes de las movilizaciones de los dos últimos fines de semana -sindicatos, estudiantes y 'chalecos amarillos'- han llamado a una nueva jornada de protesta el próximo sábado y preparan una huelga general para el 5 de noviembre, con la que pretenden aumentar la presión sobre Macron.
Para calentar motores, la coordinadora de los 'chalecos amarillos' convocó este domingo para el viernes próximo concentraciones con caceroladas frente a la Asamblea Nacional, para protestar contra la "deriva autoritaria" de Macron, al permitir solo las manifestaciones sindicales tras los episodios de extrema violencia, destrozos y saqueos llevados a cabo el pasado día 17 durante la primera jornada de protestas por el encarecimiento del coste de la vida.
"El presidente Emmanuel Macron y su Gobierno han decidido dar un paso más en la deriva autoritaria. Prohíben nuestras manifestaciones, imponen toques de queda y cierran los centros de las ciudades a los manifestantes", afirmó el colectivo de los 'chalecos amarillos' en un comunicado.
Las protestas de la víspera reunieron a 410.000 personas en todo el país, 110.000 de ellas en París, en 289 concentraciones, frente a los 550.000 participantes y las 441 movilizaciones de la semana anterior, según informó hoy el Ministerio de Interior.